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Las casas en riesgo, cosa de los duenos
El Cabildo no paga reparaciones ni demoliciones. Una mujer herida al caer un muro en un inmueble señalado por el terremoto

Cuando el terremoto de 7,8 sacudió Ecuador, la casa que Geovanny Alvarado heredó de sus padres mostró el primer síntoma de vulnerabilidad. Una pared del piso superior de esa villa de medio siglo, ubicada en la calle Guerrero Valenzuela y Letamendi, cayó sobre el departamento de uno de sus inquilinos, quien debió mudarse de inmediato por seguridad.
La situación económica del propietario del domicilio, un tecnólogo electrónico que trabaja de forma independiente, se vio afectada por ese arriendo mermado de sus ingresos, y las alertas que recibió del concreto caído que lo cobijó toda una vida solo pudieron quedar en eso, alertas.
Esto hasta el domingo pasado, cuando otra pared cedió debido a la humedad de los bloques causada por las lluvias. La fuerza de la caída, sufrida en el lado derecho de la vivienda, afectó también la parte izquierda de la edificación y un trozo de concreto impactó sobre la vivienda vecina e hirió a la docente Doris Álvarez, de 55 años, que a esa hora estaba en la sala, sentada en su computadora.
El dueño de la vivienda deberá pagar los daños, pues ninguna de las villas está asegurada y el Municipio ha dejado claro que son los propietarios quienes asumen los gastos de demolición en edificaciones identificadas como de riesgo grave, a cuya lista de 65 casas pertenece la villa en mención.
Esto, según Francisco Anchundia, supervisor de Construcciones de Justicia y Vigilancia del Cabildo. De esa cifra, al menos cinco son edificaciones que tuvieron daños de estructura después del terremoto de abril de 2016. El resto, simplemente cumplió su vida útil.
El caso reciente de la calle Guerrero Valenzuela lo archiva el expediente 2017-295 de la comisaría Quinta del Municipio, luego de que durante el primer incidente, de abril de 2016, el dueño se acercara a Obras Públicas a solicitar, basado en su insolvencia, una ayuda que le fue negada. “Me dijeron que no podían hacer nada y que el trabajo me costaría entre $ 1.500 y $ 2.000, pero no tuve ni tengo ese dinero...”.
El ingeniero Jorge Berrezueta, director de ese departamento, recordó a EXPRESO que lo que realiza el Municipio es notificar y vigilar que los propietarios cumplan con los arreglos en las viviendas afectadas.
“Lo que sí se hizo en algún momento fue recoger -sin costo- los escombros de algunas viviendas afectadas por el terremoto del año pasado”, señaló.
Hay todo un proceso a seguir una vez que una vivienda es notificada como vulnerable. El supervisor de Construcciones del Cabildo explica que en principio se notifica a los dueños la necesidad de demoler o arreglar la edificación: “Luego se realiza un seguimiento y se obliga al propietario a firmar un acta de compromiso de reparación o demolición, cuyo cumplimiento es vigilado por personal de las comisarías, cada 15 días”.
Berrezueta explicó que si el propietario no lleva a cabo el derribo en el plazo fijado por el Cabildo, variable según los daños, este procede a la demolición. Eso sí, siempre que la vivienda represente un peligro y con cargo al dueño. Lo que sucedió en la Guerrero Valenzuela fue un caso fortuito, según el supervisor de Construcciones.
El hogar sin techo que espera ayuda urgente
Los vecinos de la vivienda se quedaron sin energía eléctrica
Los escombros que dejó el derrumbe de la vivienda de Geovanny Alvarado el pasado domingo aún están a un costado de la edificación, donde antes hubo un departamento.
En la casa de su vecina Doris Álvarez, quien sufrió una ruptura de cabeza por los pedazos de concreto que cayeron en su sala, el esposo de ella, Raúl Castro, afirmaba ayer en la mañana que hay otras secuelas.
El derrumbe dejó sin energía eléctrica la mitad de su casa y ahora deben rogar que no llueva, pues toda el agua entra por el hueco que quedó en el techo.
La situación es mucho peor en la vivienda afectada. Los tres hijos de Geovanny debieron irse donde su abuela materna, pues en la villa solo queda un dormitorio a salvo.
“Necesito ayuda. Cualquiera. Donación de cubierta, techo o solo mano de obra para salir de esta emergencia”, ruega.
Una sala quedó en escombros tras el accidente del domingo
Geovanny Alvarado recoge un tronco que cayó ayer en la parte lateral de su casa, su vecino, Raúl Castro, limpia escombros dentro de su vivienda, que también resultó afectada.
Otras viviendas en riesgo
Lo que dejó el terremoto
El número 212 de las calles Octava y Medardo Ángel Silva aún no está demolida. La de Eloy Alfaro 1914 sigue en proceso de reparación. Mientras que en Huancavilca 2114, en Manabí 708 y en Gómez Rendón, entre Abel Castillo y Guerrero Valenzuela, aún no se completa la demolición.
Otras casas vetustas
En los últimos tres años la Dirección de Justicia y Vigilancia levantó expedientes por vetustez a 125 viviendas, de las cuales 65 se encuentran en estado grave, incluyendo las del terremoto. Están distribuidas por diferentes. En el centro: Rumichaca 1616 y Colón; 9 de Octubre 421 y Chimborazo; Antepara y Piedrahíta; Manuel Galecio y Antepara; Malecón Simón Bolívar y Padre Aguirre; 10 de Agosto 1615 y av. del Ejército. Al sur: Capitán Nájera 1011 y Lorenzo de Garaicoa. Y en el barrio del Astillero: Argentina 810 y 6 de Marzo; av. del Ejército 3318 y Camilo Destruge, entre otras.