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Las bases de la estabilidad en el Pacifico

Este mes recorrí por dos semanas el Pacífico, con seis paradas. La primera fue una visita a la 25ª División de Infantería del Ejército de Estados Unidos en Hawai; un buen modo de comenzar la gira y un recordatorio de que el Ejército de EE. UU. es un componente crucial de la seguridad en el Pacífico. La 25ª División de Infantería, en sus primeros años apodada “relámpago del trópico”, cumplirá 75 años. Sus hombres y mujeres (y todos los soldados de EE. UU. en la región de Asia y el Pacífico) han estado trabajando durante buena parte del siglo pasado para garantizar la estabilidad regional. Y tras el giro estratégico del presidente Obama en dirección a Asia, han hecho todavía más. Hoy tienen mucho trabajo qué hacer fuera de la región. Están al frente de la campaña de la coalición que lidera contra el Estado Islámico y de los esfuerzos para apoyar al pueblo de Afganistán. Pero también seguimos cumpliendo una función crucial para mantener la paz y la seguridad en Asia y el Pacífico. Aunque es común relacionar esta tarea con el trabajo de la Fuerza Aérea y la Armada estadounidenses, el Ejército tiene un papel cada vez más importante en el fortalecimiento de las alianzas regionales. En momentos en que seis de los diez ejércitos más grandes del mundo están ubicados en el teatro de operaciones del Pacífico, y los jefes de defensa de 22 de los 27 países de la región pertenecen al arma terrestre, la necesidad de invertir en la misión del Ejército de EE. UU. es evidente. Uno de sus componente clave es el programa Pacific Pathways, que incluye “reunir a socios multinacionales para realizar una serie de ejercicios militares con el objetivo de aumentar la preparación del Ejército por medio de entrenamiento adicional y un fortalecimiento de las relaciones con las fuerzas aliadas”. Sabemos que debemos trabajar para sostener y fortalecer nuestra presencia en el Pacífico, aun cuando los soldados estadounidenses siguen cumpliendo misiones muy variadas y demandantes en otras partes del mundo. Un modo de facilitar este objetivo son las brigadas rotativas. Otro modo en que el Ejército de EE. UU. mantiene su flexibilidad, capacidad de respuesta y alcance en la región es el preposicionamiento de recursos (colecciones estratégicas de equipos de combate cruciales) en territorios de países aliados. En Japón, por ejemplo, hay estacionados más de cien vehículos acuáticos que en caso de desastre natural u otras contingencias pueden usarse para envío veloz de suministros. Además entrenamos a nuestros aliados en su uso y desarrollamos nuestras capacidades logísticas para su distribución efectiva. En la práctica, el Ejército de EE. UU. provee de capacidades de respuesta rápida a la Fuerza Conjunta de Estados Unidos (Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Marines) y a nuestros socios y aliados. También está llevando a cabo innovaciones tácticas en el Pacífico. Nuestro presupuesto para modernización es inferior al de otras instituciones armadas estadounidenses pero debemos seguir desarrollando capacidades rápidamente y equipando a nuestro personal con la tecnología más avanzada. El Ejército de EE. UU. tiene una amplia variedad de misiones y responsabilidades. Su tarea es crucial: sentar los cimientos para la seguridad en una región dinámica y para el futuro de EE. UU. allí.
Project Syndicate