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Arabia Saudita rompe sus nexos diplomaticos con Iran

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El ministro de Relaciones Exteriores saudí, Adel al Jubeir, anunció ayer la ruptura de las relaciones diplomáticas de Arabia Saudita con Irán, después de que manifestantes irrumpiesen en su embajada en Teherán en el marco de las protestas contra la ejecución de un clérigo chií saudí.

Al Jubeir destacó que todos los diplomáticos iraníes deben dejar Arabia Saudita en un plazo de 48 horas. Agregó que Riad no permitiría que la República Islámica socave la seguridad del reino suní al crear en este “células terroristas”.

Los ataques de manifestantes a la embajada saudita en Teherán y al consulado de este mismo país en la ciudad iraní de Mashad constituyen “una violación flagrante a todas las convenciones internacionales”, dijo, acusando a las autoridades iraníes de no haber hecho nada para evitarlos.

La ejecución el sábado del clérigo saudí Nimr Baqir al Nimr, un crítico virulento al poder de Riad, ha exacerbado las tensiones en Oriente Medio, en particular en Irán.

“Sin ninguna duda, la sangre derramada injustamente del mártir dará sus frutos y la mano divina lo vengará de los dirigentes sauditas”, había advertido el guía supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei.

“Este erudito oprimido ni invitó a nadie a un movimiento armado ni estaba involucrado en conspiraciones encubiertas”, dijo el líder iraní.

Algunas horas más temprano, centenares de personas encolerizadas lanzaron cócteles Molotov contra la embajada de Arabia Saudita en Teherán y penetraron en el recinto. “El fuego destruyó el interior de la embajada”, según un testigo.

También fue atacado el consulado saudí en Mashad. Cuarenta manifestantes fueron detenidos en la capital y otros cuatro en esta otra ciudad.

El incremento de las tensiones entre Irán y Arabia Saudita podría alimentar las guerras subsidiarias que libran ambas potencias chiita y sunita en países como Siria y Yemen, según los expertos.

La ejecución provocó la ira de las comunidades chiíes de la propia Arabia Saudita, sobre todo en Irán, de mayoría chií (90 %), y también en Líbano, Baréin, Yemen e Irak.

Violentos choques estallaron en Manama, la capital de Baréin, entre policías y manifestantes chiíes que protestaban contra la muerte del clérigo.

Baréin es escenario de choques esporádicos desde las masivas manifestaciones de 2011 de la mayoría chií, en las que se pedía reformas y un mayor rol político para esta comunidad.

El líder del poderoso movimiento chií libanés Hezbolá, Hasán Nasralá, en un discurso televisado, estimó que la ejecución del jeque Al Nimr “revela la verdadera cara de Arabia Saudí, la cara despótica, criminal y terrorista”.

Francia y Alemania condenaron con firmeza el ajusticiamento de 47 personas, incluido Al Nimr. París se opone “a la pena de muerte, en cualquier lugar y circunstancia”, indicó una nota de la Cancillería.

El clérigo fue ejecutado junto a otros 46 hombres, en su mayoría miembros de Al Qaeda, acusados de “terrorismo”.

Al Nimr fue arrestado en 2012, cuando se desataron varias protestas en la provincia Oriental, que es rica en petróleo, como parte de las movilizaciones de la Primavera Árabe.

El actual príncipe heredero de los Saud, Mohamed bin Nayef, que escapó de un atentado, supervisó la represión.

El religioso, quien tenía más de 50 años, había expresado abiertamente su apoyo a las protestas contra el gobierno en la provincia, donde la mayoría chií ha denunciado por años que son discriminados por las autoridades. Fue un crítico muy agudo de las monarquías sunitas de ambos países.

Conflictos

Un peligro por Siria

“La comunidad internacional y los principales actores regionales están trabajando juntos activamente para apoyar una solución política para la crisis de Siria y unir fuerzas contra los grupos terroristas y estos esfuerzos no deben verse amenazados por una nueva inestabilidad”, argumentó la representante de la Política Exterior de la UE, Federica Mogherini. Instó a “no escatimar esfuerzos para mantener la situación bajo control y evitar una escalada de las tensiones sectarias.

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