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Votación resolución de apoyo a la fiscal
Votación. La presidenta encargada Viviana Veloz detuvo el registro para la votación a los 50 segundos y sólo 100 asambleístas alcanzaron a inscribirse.Cortesía

Apoyar a la fiscal: misión imposible

Por tercera vez fracasó el intento de aprobar una resolución de respaldo a Diana Salazar en la Asamblea.  La alianza de mayoría bloqueó el debate.

Apoyan a la fiscal sin restricciones. Están dispuestos a colaborar con ella en lo que sea necesario. Aplauden su trabajo en el caso Purga. Dicen caiga-quien-caiga. Repiten venga-de-donde-venga. Y no se cansan de proclamar que están con Diana Salazar. Sin embargo, no consiguen aprobar una resolución, una simple resolución de esas que suelen parir a ritmo de coneja, de respaldo a sus acciones. Tratan y no pueden. Tres veces han fracasado hasta el momento. ¿Por qué? Porque faltan unos u otros. Porque hay quién sabe qué problemas con alguna firma. O, como ocurrió este jueves, porque la presidenta encargada, Viviana Veloz, haciendo honor a su apellido, vuela. Y no da tiempo ni para rascarse: menos para registrarse y consignar un voto.

La historia de los intentos de aprobar en la Asamblea una resolución de respaldo a la gestión de la fiscal en el caso Purga es una lección de cinismo en toda regla. Desde el día uno (el pasado jueves 7 de marzo, cuando el asambleísta de la bancada de Construye, Paúl Buestán, la propuso por primera vez) la alianza de mayoría parlamentaria se las ha arreglado para impedir el debate, que debe entrar en la agenda mediante petición de cambio del orden del día.

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De estas maquinaciones se lava las manos el presidente Henry Kronfle: cada vez que se va a tratar el tema, él encarga la dirección de la sesión a su vicepresidenta. Así fue ganando tiempo mientras los negociadores de su bancada trataban de convencer a los de Construye para que cambiaran el texto de la resolución, básicamente con la idea de repartir mejor la basura y disolver el peso del caso Purga, el escándalo del momento que les involucra directamente. En lugar de mencionar solamente este caso, los socialcristianos querían hacer una lista que incluya los casos Encuentro, León de Troya, Amazonas Tankers, Isspol… Ese proyecto de resolución, finalmente, será presentado la próxima semana y, con seguridad, aprobado.

La primera vez que el pedido de cambio del orden del día se sometió a votación, ocho socialcristianos se ausentaron de la sala. La moción, claro, no alcanzó los votos suficientes: faltaron ocho. No ayudó la falta de coordinación de los proponentes: seis asambleístas de Construye tampoco fueron.

El martes 12 de marzo, Buestán insistió. En esta ocasión, el secretario socialcristiano de la Asamblea, Alejandro Muñoz, se pasó de escrupuloso: descalificó seis de las firmas de respaldo de la solicitud (que eran electrónicas) argumentando que no habían sido validadas. Para cuando los seis aludidos, que se hallaban presentes, hicieron llegar sus firmas de manera física, les respondieron que ya era extemporáneo. Con la cuarta parte de esa meticulosidad, la propuesta de juicio político a la fiscal, que incurría en omisiones mucho más graves y difíciles de subsanar, no habría sido aprobado en el Consejo de Administración Legislativa.

El tercer intento (y tercer fracaso) fue ayer jueves. Dos minutos y medio, más o menos (normalmente más: hasta cinco minutos en ocasiones), es el tiempo que la presidencia de la Asamblea concede a los integrantes del Pleno para que se registren antes de cada votación. Viviana Veloz, nuevamente a cargo de la sesión por oportunísimo viaje de Henry Kronfle, detuvo el registro a los 50 segundos. 100 de 137 alcanzaron a inscribirse. Entre los que quedaron fuera, la mayoría (una docena) correspondía al bloque de gobierno. Seis votos faltaron para aprobar el pedido de cambio del orden del día.

Por la tarde, el PSC se hizo cargo del muerto. Publicó un comunicado en el que se jactaba de “ir más allá” del respaldo a la fiscal impulsado por Construye y anunció que la próxima semana presentará un pedido de cambio del orden del día para aprobar su propio proyecto de resolución. El nombre de Diana Salazar no aparece por ningún lado, las palabras “respaldo a la fiscal” se sustituyen por “respaldo a la lucha integral contra la corrupción” y donde se enfatizaba en el caso Purga se hace una larga lista de investigaciones abiertas (sin compromiso alguno) y se echa un poco de lodo contra el difunto (políticamente hablando) Guillermo Lasso. Es lo que el nebotismo llama “no andar con medias tintas” y consiste, básicamente, en disolver la tinta.

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La idea es dulcificar el texto para que no duela tanto. No será una resolución de apoyo político a la fiscal, como quería la bancada de Construye, la que proponga el Partido Social Cristiano la próxima semana. Será un reconocimiento de la independencia de la Fiscalía con relación a los procesos investigativos que lleva adelante. Como si hiciera falta una resolución de la Asamblea para validar un principio constitucional.

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