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Mas alla del estilo
El pueblo ecuatoriano ha expresado mayoritariamente su deseo de que lo ocurrido durante la reciente conmemoración de la batalla del Pichincha se convierta en suceso memorable, no únicamente en razón del significado histórico de la fecha, sino también porque se pudo pasar de las palabras a los hechos.
Debe por tanto asumirse una actitud de paciente espera, con disposición al diálogo. Es evidente y se agradece el cambio de estilo, pero aún hacen falta muchas clarificaciones y la verificación de las múltiples ofertas.
Las dudas que surgen ya no tienen que ver tanto con los “qué”; asimismo se disminuyen las reservas y temores respecto de los “cómo”, pero persisten las vinculadas a los “con qué”.
Aunque no hubo en la intervención presidencial alguna mención específica respecto a la magnitud de la crisis económica que atraviesa la República, eso no la atenúa ni la resuelve. Intentar lograrlo, como ya se ha expresado, requerirá del esfuerzo coordinado del conglomerado social, partiendo de la decisión presidencial de cuantificarla en toda su significación.
Son muchas las cifras sobre las cuales se especula en relación a la deuda externa, por ejemplo, y su diversidad cambia obviamente la cuantía requerida para su servicio. Igual ocurre con otros indicadores que deben establecerse con certeza, tal cual la decisión de renegociar y refinanciar la deuda. Con eso por delante y la voluntad de mantener claras reglas del juego, serán posibles las alianzas público-privadas indispensables para ir superando la actual recesión sin ahondar el desempleo.
Del mismo modo, es conocido que la construcción permite generar trabajo para una mano de obra no calificada pero, esa ocupación dura lo que la terminación de las viviendas, o las escuelas o los hospitales o las construcciones de que se trate. Es vital avanzar en la generación de empleo de calidad y, cabe recalcarlo, uno de su requisitos es la confianza.
Otro tema clave, el del combate a la corrupción, que sigue siendo un anhelo, tendrá una oportunidad de esclarecimiento en cuanto a la seriedad de su combate, cuando se conozca la tristemente célebre lista de Odebrecht. ¿Se la hará pública sin el subterfugio de establecer que la ley obliga a mantenerla en secreto mientras se procede a realizar las investigaciones a que dé lugar?
Queda planteado.