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El 14 % del transporte urbano sale por vetusto

El comandante de la entidad, Luis Lalama, advirtió que los buses que no acaten la disposición serán trasladados al centro de retención vehicular hasta que el propietario cumpla con el proceso de chatarrización.

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La Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) controlará que 52 buses que ofrecen el servicio urbano y que caducan su vida útil (20 años) no circulen desde hoy en Guayaquil. Las unidades están distribuidas en 12 operadoras, las que fueron notificadas el año pasado, según afirmó la entidad.

“Los vehículos deben ser chatarrizados. No se los puede ‘deshuesar’ ni utilizar como repuesto para otras unidades. Tampoco habrá una prórroga”, indicó el director de Transporte Público, Fernando Amador.

El comandante de la entidad, Luis Lalama, advirtió que los buses que no acaten la disposición serán trasladados al centro de retención vehicular hasta que el propietario cumpla con el proceso de chatarrización.

Este mes también deberán salir 305 busetas (menores a las 5,5 toneladas) de 30 operadoras que circulan en los dos corredores urbanos Suburbio-Centro y circuito Esmeraldas-Los Ríos.

Los automotores serán reemplazados por modernos buses (de 17 toneladas), como parte del proceso de organización de la transportación urbana.

Amador señaló que las busetas dadas de baja solo podrán circular en la zona periférica.

Entre agosto y septiembre del 2016 se realizó un censo a la transportación urbana. Alrededor de 2.400 unidades accedieron al Registro Único de la Autoridad de Tránsito Municipal (RUAT), con el compromiso de reemplazar a los que cumplan su vida útil. Los 357 que dejan de circular desde hoy representan el 14 % de ese total.

Entre las unidades que dejarán de rodar están dos de la cooperativa Playicen (110), que cubre la ruta Guasmo-centro.

Por el momento no serán reemplazadas, lo que deja a la operadora solo con 23 vehículos. El próximo año deberán salir dos automotores más.

“Menos buses significa más problemas para quienes tenemos este único medio para movilizarnos”, manifestó la usuaria María Toledo.

La principal de Playicen, Jenny Intriago, se queja por la lentitud de los trámites en la ATM. “Puede haber toda la voluntad, pero al menos debería habilitarse una oficina para los transportistas”, opina.

Lo económico es otro factor que dificulta a los transportistas reemplazar el bus. “Los treinta centavos del pasaje resultan insuficientes para ahorrar por un vehículo”, enfatizó el gerente de la cooperativa Garzota (línea 124), Édgar Loayza.

De los 42 automotores saldrá uno, cuyo dueño no está en condiciones para invertir en una nueva unidad. El próximo año será el 50 % del parque automotor, y el problema es igual por la falta de dinero, aseguró.

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