Residencia, identidad en la música

  Quito

Residencia, identidad en la música

Durante dos semanas, artistas de Ecuador, Brasil y Colombia se reunieron para crear nuevas piezas musicales a partir de sus afinidades y bagajes culturales

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Viajero. La inspiración, la sensibilidad y una eterna voluntad por conocer son palabras que caracterizan al brasileño Benjamín Taubkin.Ángelo Chamba / Expreso

Una residencia es un misterio por resolver, lo curioso es que nunca sabes cuánto tiempo va a tomar encontrar la pista que desencadenará el proceso creativo, pero una vez que se logra hacer andar los engranajes, la máquina no se detiene y es un vehículo hambriento que permite nuevas creaciones.

Es un método usado en varias disciplinas porque permite la conexión con experiencias que de otro modo serían inaccesibles. Generalmente tiene lugar en un sitio cuidadosamente escogido donde personas de distintas ramas y orígenes se reúnen a compartir experiencias humanas atadas a sus respectivos contextos.

Esa fue la tarea de los músicos del concierto Radicante, que se estrenó el pasado sábado en el Teatro Nacional Sucre.

Durante primera semana de la residencia, los artistas se trasladaron a Imbabura, a comunidades en Cotacachi y Otavalo. Allí visitaron a músicos y gestores que trabajan con instrumentos y ritmos tradicionales mediante exploraciones sonoras de ritmos afroquiteños que tuvieron la oportunidad de interactuar con sonidos del pacífico colombiano que traía a una de las artistas invitadas: Nidia Góngora. Con sonidos clásicos fueron agregados por el pianista brasileño Benjamín Taubkin y con una explosión de jazz que vino con Antonio Arnedo, también del vecino país del norte.

Y es justamente en ese instante, cuando se pretende juntar a personas con distintas experiencias musicales, que se presenta el reto de conjugar el saxofón, la marimba, el piano y la flauta de pan representada por la Orquesta de Instrumentos Andinos, dirigida por Jorge Cela. “Es como cuando uno cocina algo, y cada persona trae un ingrediente”, dice Arnedo.

Taubkin en cambio compara este proceso con la ciencia. “Somos un poco como laboratoristas, estamos probando cosas, queriendo comprender el mundo”, relata.

Para iniciar el proceso de creación se parte de una idea musical, explica Cela, es como pensar en una oración: “hoy no salió el sol” y a partir de esa idea continuar. “Hoy salió el sol y la hamaca en el patio me invita a...” la intención es ir sumando ideas (o en este caso sonidos) que vayan en el mismo contexto y que resuenen en una sola armonía. Sin embargo, al tener ritmos diferentes, representa un desafío.

“Es como lanzarte en medio del mar, sin nada, pero con un equipo de buzos prestos a ayudarte. No te vas solo”.

Para la Orquesta de Instrumentos Andinos, el trabajo de La Residencia trajo varios retos novedosos. Uno de ellos fue interpretar con Antonio Arnedo. “La orquesta no trabaja jazz, pero tuvimos la experiencia de poder interpretarlo con nuestros instrumentos, desde nuestra comprensión. Los chicos me decían: ‘maestro, ¿las partituras?’ No, ahora no tenemos partituras”, dice Cela entre risas mientras recuerda el rostro confundido de quien hizo la pregunta.

Para Antonio Arnedo, de madre riobambeña, La Residencia en Ecuador es particularmente especial porque vivió un tiempo en Quito y eso significa “recuperar la memoria musical de cosas que había escuchado en mi niñez. El contacto de la música, con el lugar, para mí es fundamental”.

Las experiencias personales y el empeño de los músicos hacen que lleguen a lo que el pianista, Taubkin, describe como ‘el momento de la risa’. “Cuando todo coincide los músicos ríen… y ahí está bien”. Luego de ese momento de epifanía, los artistas son capaces de crear a partir de lo que han comprendido del otro y la ‘música verdadera’ fluye.

Durante dos semanas, los músicos de Radicante dedicaron sus esfuerzos a aprender y convivir para luego transmitir esa experiencia a través de la sensibilidad de la música. “Es el poner en la sopa, los mejores condimentos”, finalizó Arnedo, inspirado.

JORGE CELA

Se formó en el conservatorio de música. Es el fundador de la Orquesta de Instrumentos Andinos (OIA) de la que es director desde hace más de 30 años.

La OIA es un proyecto administrado por el Municipio de Quito. Es una orquesta que trabaja con los instrumentos del área andina como flautas de pan, quenas, bandolas, entre otros.

Su proyecto musical, creado en 1990 en Quito, tiene la particularidad de ser capaz de interpretar ritmos del mundo entero, mientras obedece a la sonoridad característica de los Andes.

BENJAMÍN TAUBKIN

Es pianista y compositor de origen brasileño. Durante su vida ha viajado y trabajado con músicos de todo el mundo y también con las vertientes musicales de Brasil, desde la música tradicional hasta la sinfónica.

Ha dedicado su carrera a explorar ritmos de su país desde la samba hasta el maracatú. Actualmente se dedica a hacer música contemporánea que toma como base los ritmos tradicionales. Taubkin está consciente de que produce ‘música de nicho’, pero recalca que ha vivido de la música toda su vida y que ese es el mejor indicador de un buen público.

  • 52 artistas. El proyecto fue ejecutado por artistas independientes y la participación de la Orquesta de Instrumentos Andinos.

Conexión

El proceso siempre inicia por familiarizarse con las personas que trabajarán juntas durante varios días en el proyecto.

Convivencia

Las personas que se someten a una residencia comparten un mismo espacio físico que conecta su arte con el lugar.

Riesgo

La pandemia de la COVID-19 hizo que la residencia se aplazara, pero el ánimo de crear nunca se desvaneció.

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