Un patrimonio cultural que se desdibuja con el tiempo

  Quito

Un patrimonio cultural que se desdibuja con el tiempo

Estructuras descuidadas preocupan en el centro. La baja habitabilidad es otro factor que inquieta. El deterioro se empezó a acentuar en la última década.

Encanta tanto como preocupa. Quito celebra este 8 de septiembre de 2022 cuarenta y cuatro años de haber sido declarada como patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco, festejo que llega en un momento de descontento e incertidumbre para muchos habitantes, por la sensación de abandono de la ciudad.

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También de desinterés. Pocos ciudadanos consultados ayer por EXPRESO tenían presente la conmemoración de la declaratoria, que llegó como un reconocimiento por poseer el Centro Histórico más coherente y extenso, mejor conservado y menos alterado de toda América Latina.

También se valoró el dinamismo y la actividad humana, a través de la preservación de oficios tradicionales, la presencia de artesanos y sus conocimientos ancestrales, así como la convivencia misma en ese sector de la ciudad, algo que paulatinamente ha ido desapareciendo.

Para el arquitecto y excronista de la ciudad, Alfonso Ortiz Crespo, este aniversario encuentra a la capital en una situación muy compleja tanto en lo social como en lo político. “Tras la declaratoria, la época de ‘oro’ de la conservación de Quito se dio entre 1988 hasta casi 2010, gracias a la creación del Fondo de Salvamento, que dotó de una entidad técnica y profesionales adecuados. Además, de los recursos y la decisión política. Luego las cosas entraron en un declive porque se eliminó el Fondo”, dijo.

Este Diario buscó una versión del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP) para conocer la situación de los bienes patrimoniales de la ciudad. Contestaron que definirían un vocero, pero hasta el cierre de esta edición no hubo una respuesta.

Sin embargo, según datos publicados por esta entidad, en Quito hay unos 7.000 inmuebles patrimoniales, unos 5.000 se ubican en el centro de la urbe, la mayor parte está en manos privadas y un número significativo tiene distintos grados de deterioro.

A Ortiz también le preocupa el éxodo de los habitantes del Centro Histórico para instalarse en otras zonas de la ciudad a causa, entre otros factores, de la inseguridad. “Tenemos un centro con hiperactividad en horas de la mañana, pero absolutamente muerto en la noche”, lamentó.

Desde el Municipio de Quito se informó, sin dar mayores detalles, que para conmemorar la fecha se hará hoy un acto “simbólico”. El fin de semana habrá otras actividades culturales que se mezclan con los festejos del Bicentenario de la Batalla del Pichincha.

Los años han pasado pero ya no es lo mismo el Centro Histórico, está descuidado, desordenado. Las ventas ambulantes pululan y es un urinario público.

Jimena Ocaña, ciudadana quiteña y cuidadora de carros

Lizbeth Borja estudia para guía nacional de turismo y ha hecho varios trabajos sobre la historia de Quito y sus espacios como plazas y plazoletas. Trata de ser optimista sobre el futuro de la ciudad y, especialmente, del casco colonial, que es la razón de la declaratoria de patrimonio.

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“La estructura del Centro Histórico se ha mantenido, pero sin duda hay espacios que necesitan con urgencia ser revitalizados. En una parte de la declaratoria se decía que Quito debe ser un lugar habitado, un ambiente vivo, pero la inseguridad en toda la ciudad ha desplazado a la gente”, señaló Borja.

El reconocimiento que recibió fue bien merecido, incluso no tiene comparación con otras ciudades, pero las casas abandonadas que hay afectan un poco la fachada.

Diana Reyes, Turista colombiana

Por si fuera poco, otros factores también han incluido en ese deterioro. La pandemia provocó el cierre de muchos locales comerciales y una disminución en la llegada de turistas al centro. Cuando parecía que se reactivaba, vino el paro indígena que dejó pérdidas materiales cercanas a los dos millones de dólares en el centro y sus alrededores, que son las zonas preferidas de los manifestantes.

Si no se actúa con celeridad, podríamos llegar a un punto de correr el riesgo de perder esa distinción de la Unesco. Por suerte, eso todavía no ha sucedido.


Lizbeth Borja, estudiosa de temas históricos y turísticos de la ciudad de Quito