Quito

NEGOCIO
Afectado. Leonardo Guerrón perdió las herramientas de su taller automotor y su esposa parte de los productos de su local de abastos.HENRY LAPO

El aluvión dejó daños y pérdidas a los negocios en La Comuna

Unas pérdidas económicas son más grandes que otras en La Comuna. Los que se salvaron ahora esperan ayuda

Leonardo Guerrón vive casi 15 años en La Comuna con su esposa Janeth Estrada y sus cinco hijos.

Ella se encarga de la tienda y él del taller automotor en las calles Núñez de Bonilla e Ignacio Quezada, frente a la zona cero. Ayer evaluaban las pérdidas que les dejó el aluvión. Calcula que son más de 2.000 dólares en mercadería, la puerta enrollable del negocio y la herramienta del taller.

Ayer ambos permanecían en el local de víveres. Habían limpiado el lodo que ingresó y aunque habían recibido ayuda en víveres, esperaban auxilio económico. Agradecían por estar vivos. El día del desastre ellos, que acostumbraban estar hasta las 23:00 en la tienda, habían cerrado a las 16:00 para ir de compras al centro.

Mientras estaban ahí se enteraron del desastre. “Si nos quedábamos nos enterrábamos aquí”, señala. El lunes no pudieron ingresar a la tienda. Lo consiguieron al día siguiente. Estaba todo hecho un desastre. Limpiaron el lodo.

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Patricio Sanguña es propietario de una de las casas afectadas. La infraestructura soportó, pero se destruyeron las puertas. Cuenta que el lodo alcanzó los 80 centímetros y dañó escritorios, laptops, computadoras, materiales y equipos que utilizan para la fibra óptica. En el inmueble funcionaban una peluquería y una oficina de telecomunicaciones porque era contratista de CNT.

De la peluquería rescataron algo de mesas y sillas que los chatarreros se habían llevado. La peluquería era de la esposa y la microempresa de él. “Nos quedamos sin nada, tenemos que empezar desde cero”, se lamenta Sanguña.

Calcula que, incluida la camioneta que se llevó la avalancha el monto en pérdidas alcanza los 50.000 dólares. Con ello se fue el esfuerzo de 30 años de contratista. “Pero en una hora se fue absolutamente todo”, añade. Sobrevivieron las columnas y la estructura, pero no se salvaron las paredes. Al momento del siniestro había llegado a su oficina y subió al segundo piso del inmueble. Lo siguiente fue el paso de la ola.

La casa de Freddy Calderón soportó la avalancha en su nacimiento en la quebrada que baja hacia La Comuna. Él ya había vivido una situación similar por eso reforzó los cimientos de su casa. Tiene una metalmecánica y no puede laborar porque los clientes no pueden llegar.

Érica Conchambay tiene una ferretería en el sector. La velocidad con la que bajaron los escombros hizo que el lodo rompa la puerta enrollable de su local e ingrese un tronco. No pudo salvar mucho. Todos los materiales de oficina, documentos, se fueron con el lodo. Dice que el primer día las autoridades no se hicieron presentes. Calcula que perdió unos 15.000 dólares porque solo ese día recibió material por 2.000 dólares. Espera que el Municipio se haga responsable por la ausencia del mantenimiento en las quebradas.