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Rafael Sandoval Vela | Inteligencia financiera: decisión, no concepto

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Invertir no es especular. No es apostar. Es asignar recursos con criterio, entendiendo plazos, riesgos y objetivos

Hablar de inteligencia financiera no es referirse a un término técnico reservado para especialistas. Es, en realidad, una práctica cotidiana. Tiene que ver con la forma en que cada persona decide administrar el fruto de su trabajo.

Durante años, muchos hemos asumido que mantener el dinero en una cuenta bancaria es suficiente. Que mientras esté ‘seguro’, está bien. Sin embargo, la seguridad no siempre equivale a crecimiento. Un capital inmóvil difícilmente genera valor real en el tiempo, especialmente en entornos donde el costo de vida avanza y las oportunidades evolucionan.

La inteligencia financiera comienza cuando dejamos de preguntarnos dónde guardar el dinero y empezamos a preguntarnos cómo hacerlo crecer de manera responsable.

Las cifras recientes del mercado de fondos de inversión en el Ecuador reflejan un cambio importante. En 2024, el mercado administraba aproximadamente USD 1.553 millones. En 2025, esa cifra alcanza los USD 2.339 millones, lo que representa un crecimiento cercano al 50 % en lo que va del año. Estos números no responden a una casualidad; evidencian que más personas están tomando decisiones distintas respecto a su patrimonio.

Invertir no es especular. No es apostar. Es asignar recursos con criterio, entendiendo plazos, riesgos y objetivos. Y hoy existen mecanismos regulados y estructurados que permiten a cualquier persona -no solo a grandes inversionistas- acceder al mercado de valores de forma ordenada.

Los fondos de inversión son una de esas herramientas. Permiten que el dinero sea administrado profesionalmente, diversificado y supervisado bajo reglas claras. No eliminan el riesgo, pero lo gestionan. No prometen resultados extraordinarios, pero sí estructura y disciplina.

La diferencia entre quien desarrolla inteligencia financiera y quien no, no radica en cuánto gana, sino en cómo decide. En si deja que su dinero permanezca estático o si busca alternativas formales para que trabaje a su favor.

La inteligencia financiera no es un mito. Es la capacidad de decidir con información. Y hoy, decidir invertir con criterio es parte de esa responsabilidad.