Entre la locura y la estulticia

  Opinión

Entre la locura y la estulticia

Erasmo de Rotterdam escribió la obra Elogio de la locura (1515), dedicada a su amigo Tomás Moro, y se dice que inicialmente iba a tener como título Elogio a la estulticia, pero lo cambió. La obra fue escrita bajo el imperio de una cultura producto de la sociedad conflictiva y convulsionada por la lucha entre la tradición medieval y los nuevos paradigmas humanistas.

Erasmo determina que la insensatez, la estulticia o la locura son el origen de todas las satisfacciones, diversiones y deleites que el hombre utiliza en su provecho y bienestar, unido a la ebriedad, la adulación, la pereza o la ignorancia, y hace un análisis de lo burdo que resulta esta mescolanza, escribiendo con ironía y gracia.

En el sitio web Definición ABC, Javier Navarro (2017) menciona que estulticia equivale a tontería. “En consecuencia, el adjetivo estulto significa tonto o necio. En cuanto al término estulticia se usa generalmente en un contexto del lenguaje muy formal y culto, ya que en el lenguaje ordinario se emplean algunos sinónimos, como estupidez, tontería o necedad. En cualquier caso, cuando se habla de estulticia se hace normalmente referencia a una idea concreta, la estupidez humana. La estulticia -o estupidez- es toda idea o comportamiento que se opone al buen juicio y a la sensatez”.

Hace un análisis de ciertas estupideces y dice que se podría considerar como tales a la toma de decisiones que perjudica a la colectividad, el creer que siempre se tiene la razón, juzgar a los otros sin conocerlos, pensar que las desgracias solamente ocurren a los demás o estar orgulloso de su propia ignorancia.

Por alguna coincidencia, lo escrito por Erasmo de Rotterdam y Javier Navarro me recuerda el informe presentado por la Comisión de Garantías Constitucionales y Derechos Humanos de la Asamblea Nacional en el caso Pandora Papers, en el que se estaría pretendiendo tipificar supuestas figuras jurídicas para simular una conmoción social o grave situación interna, construyéndose una burda teoría que podría rayar entre la locura y la estulticia.