Editoriales

Dónde está la voz civil

"La crítica bien entendida promueve el cambio, fragua correctivos y ayuda a resolver problemas. Pero la sociedad, los actores políticos y empresariales son cada vez más tenues. Apenas una vibración"

El desgaste de la ciudadanía es tal que ya nadie se inmuta. Anestesiados por decisiones perjudiciales, por corrupción y por la impotencia a la hora de poder corregir las irregularidades, la voz de la sociedad civil se apaga. No es que se pierda. Es que es tenue. Cada vez, la resignación contagia a más actores cívicos, como el empresarial, que deberían reclamar y significarse ante las injustificadas anomalías, y ante un horizonte cada vez más oscuro.

No importa la causa. Lo que debería ser un gesto de inconformidad contundente viene siendo apenas una vibración. Y así, no habrá avances. Y así, el panorama será desalentador.

La crítica bien entendida promueve el cambio, fragua correctivos e incluso ayuda a resolver problemas. Pero Ecuador confunde resiliencia con resignación. Como si acostumbrarse a la corrupción, a las irregularidades, a la inseguridad, a la falta de oportunidades, a la pérdida infructuosa de esfuerzos fuese tratamiento y no un paliativo ante la nula construcción nacional. Como si rendirse ante lo que no funciona fuese la mejor respuesta. Extrañamente, la voz de los más aguerridos termina siendo la de los más pequeños e indefensos.

No se crea futuro desde la distancia ni se evitan pérdidas escondiendo la cabeza.