Vencer el pánico
La sociedad ecuatoriana debe evitar, más que nada en estos momentos de alta inseguridad, entrar en angustias colectivas, que pueden complicar la situación.
Las demostraciones de pánico de los últimos días en plazas y centros comerciales de Guayaquil y de otras partes del país, desnudan el sentir ciudadano de inseguridad, que puede llegar a desencadenar tragedias si se pierden por completo el autocontrol y la calma.
El temor a ser una víctima colateral de la violencia criminal, exacerbado por las acciones de la delincuencia común, ha comenzado a taladrar la mente de los ciudadanos, que salen despavoridos con solo escuchar la caída de algún objeto que se asemeje al de un disparo, como ocurrió el viernes en Guayaquil.
Mantener la salud mental de los ciudadanos es tan importante como brindarles seguridad en sus actividades cotidianas. La protección debe ser pensada desde todos los ángulos porque una sociedad enferma no solo frena el crecimiento y desarrollo de sus integrantes, sino que desencadena comportamientos malsanos.
Los gobiernos, nacional y locales, deben comenzar a trabajar unidos en la lucha antidelincuencial y criminal, de tal modo que permita a las personas recuperar su tranquilidad, pero también su capacidad de reacción en situaciones difíciles. Mantener la calma y evitar la angustia colectiva es tarea de todos. Los desbordes mentales provocan tragedias.