Entrevista a personaje
Matea Cañizares: "La ciencia no es difícil si sabes comunicarla"
La joven ecuatoriana convierte la ciencia en un lenguaje accesible y creativo, posicionando al país en la escena internacional

Matea Cañizares alcanzó un hito al convertirse en la primera ecuatoriana en ganar el Breakthrough Junior Challenge, gracias a un video que explica de manera creativa el plasma de quarks-gluones
Con apenas 18 años, Matea Cañizares se ha consolidado como una de las jóvenes promesas de la ciencia a nivel internacional. Estudiante del colegio Johannes Kepler en Quito, alcanzó un hito al convertirse en la primera ecuatoriana en ganar el Breakthrough Junior Challenge, gracias a un video que explica de manera creativa el plasma de quarks-gluones, un concepto clave para entender el origen del universo. Su propuesta combinó ciencia, narrativa audiovisual y elementos culturales.
El Breakthrough Junior Challenge la premió con una beca universitaria de 250.000 dólares, y un laboratorio científico de aproximadamente 100.000 dólares para su colegio.
Tras obtener uno de los reconocimientos científicos juveniles más importantes del mundo y posicionar a Ecuador en el mapa internacional de la ciencia, ¿cómo procesas este logro y qué significado tiene para ti este momento que marca un punto de inflexión en tu trayectoria?
Creo que ha sido un proceso de asimilación progresivo. Al inicio, todo se sentía muy personal, como un reto propio, pero a medida que fui entendiendo la magnitud del premio y el alcance internacional, empecé a ver que iba más allá de mí. Este logro representa una oportunidad para demostrar que desde Ecuador también se puede aportar a la ciencia y que los jóvenes pueden tener un impacto global. Para mí es un punto de inflexión porque abre nuevas posibilidades, pero también implica una responsabilidad: la de inspirar y motivar a otros.
Ecuador también se puede aportar a la ciencia y que los jóvenes pueden tener impacto global.
En ese camino personal, ¿cómo se da el momento en el que descubres este concurso internacional y decides participar?, ¿qué te motivó a dar ese paso y qué expectativas tenías al inicio frente a una competencia global tan exigente?
Descubrí el concurso mientras buscaba espacios donde pudiera unir mis intereses. Me llamó la atención inmediatamente porque no era solo un concurso científico tradicional, sino uno que exigía creatividad, narrativa y capacidad de explicar. Eso fue lo que me motivó: sentir que podía ser yo misma en el proceso. Al inicio, sinceramente, no tenía la expectativa de ganar. Sabía que era una competencia global con miles de participantes y niveles muy altos, pero decidí verlo como una oportunidad para retarme, para aprender algo nuevo y para poner a prueba mis habilidades. Creo que esa falta de presión también me permitió disfrutar más el proceso.
Tu proyecto aborda un tema complejo relacionado con el origen del universo, algo que incluso para adultos puede resultar difícil de comprender. ¿Cómo fue ese proceso de investigación, apropiación del conocimiento y, sobre todo, de traducción de un lenguaje científico a uno accesible para el público general?
Fue probablemente una de las partes más desafiantes del proyecto. Primero tuve que sumergirme completamente en el tema, entenderlo desde lo más básico hasta lo más complejo. Al inicio me sentía un poco abrumada porque es un concepto muy abstracto, pero poco a poco fui encontrando formas de comprenderlo. Luego vino el segundo reto, que fue traducir ese conocimiento a un lenguaje accesible. Ahí fue donde utilicé metáforas, analogías y recursos visuales. Pensé mucho en cómo explicárselo a alguien que no tiene formación científica, cómo hacerlo interesante sin simplificar en exceso. Fue un equilibrio delicado entre rigor y claridad, y creo que ese proceso también me permitió aprender muchísimo más profundamente el tema.
En ese ejercicio de comunicación científica, tu video destaca por su creatividad. ¿Qué decisiones narrativas, visuales y culturales consideras que fueron determinantes para que tu propuesta conecte con el jurado y se diferencie de otros participantes a nivel mundial?
Creo que una de las decisiones más importantes fue apostar por una narrativa que me representara. No quise hacer un video tradicional, sino algo que tuviera identidad. Por ejemplo, incluir a mi llama 'Saiwa', que en quichua significa 'horizonte', fue una decisión muy significativa porque no solo era un elemento visual llamativo, sino también una forma de integrar mi contexto cultural y mis raíces andinas. También incorporé momentos más dinámicos y divertidos, como escenas donde interactúo físicamente con el entorno, porque quería transmitir que la ciencia también puede ser emocionante.
Por ejemplo, incluir a mi llama 'Saiwa' fue una decisión muy significativa porque no solo era un elemento visual llamativo.
Detrás de un logro de esta magnitud suele haber un entorno de apoyo. En tu caso, ¿qué rol jugaron tu familia, tus docentes y tu institución educativa en el desarrollo de este proyecto y en tu formación como joven interesada en la ciencia?
El apoyo fue fundamental. Mi familia jugó un rol clave porque me brindó tanto apoyo emocional como herramientas concretas. Mi papá, al ser cineasta, me ayudó mucho en la parte técnica, en cómo estructurar el video, cómo usar la cámara, cómo pensar en la narrativa visual. Mi mamá, como investigadora, me apoyó en la comprensión del contenido científico y en la rigurosidad del mensaje. Además, el colegio siempre ha sido un espacio que fomenta la curiosidad y el desarrollo de proyectos. No es la primera vez que participo en iniciativas así, y siempre he sentido ese respaldo. También mis amigas fueron parte del proceso, ayudándome en la grabación, lo que hizo que el proyecto también sea una experiencia compartida y enriquecedora.
A partir de tu experiencia, ¿cómo analizas el contexto de la ciencia en Ecuador?, ¿consideras que existen suficientes oportunidades para jóvenes o crees que aún hay brechas que deben ser atendidas desde el sistema educativo y la sociedad?
Creo que es una realidad compleja. Por un lado, sí existen limitaciones en términos de acceso a recursos, especialmente en ciertos contextos educativos. No todos los estudiantes tienen las mismas oportunidades, y eso es algo que definitivamente se debe trabajar. Pero también creo que la ciencia no es algo inaccesible. Hoy en día hay muchas herramientas digitales, información disponible y formas de aprender de manera autónoma. En mi caso, tuve ciertas ventajas, pero también fue clave la iniciativa personal. Considero que debe haber un esfuerzo conjunto: por un lado, mejorar el acceso y la infraestructura, y por otro, fomentar en los jóvenes la motivación, la curiosidad y la confianza en que pueden hacer ciencia con lo que tienen a su alcance.

La estudiante fue entrevistada por medios internacionales y reconocida por su trabajo científico.
Este reconocimiento no solo valida tu trabajo, sino que también abre puertas a nivel internacional. En ese sentido, ¿cómo proyectas tu futuro académico y profesional?, ¿qué áreas del conocimiento te interesa explorar y por qué?
Este premio abre oportunidades que antes eran difíciles de imaginar. Gracias a la beca, planeo estudiar en la Columbia University, lo cual representa un paso muy importante en mi formación. Aunque mi proyecto estuvo enfocado en física, he descubierto que mi mayor interés está en la biología, especialmente en áreas relacionadas con el medio ambiente, el cambio climático y la conservación. Me interesa entender cómo funcionan los ecosistemas y cómo podemos protegerlos frente a las amenazas actuales. A futuro, me gustaría involucrarme en investigación y en el desarrollo de soluciones que tengan un impacto real, especialmente en países como Ecuador, que tienen una biodiversidad increíble pero también grandes desafíos.
Además del ámbito académico, viviste una experiencia cercana con figuras internacionales. ¿Qué aprendizajes te dejó ese contacto con científicos y personalidades del mundo global?, ¿cambió en algo tu percepción sobre la ciencia o su impacto?
Fue una experiencia muy enriquecedora. Antes pensaba que estos espacios podían ser más formales o distantes, pero me encontré con personas muy cercanas, interesadas en escuchar y aprender también de los jóvenes. Me sorprendió que no se trataba solo de reconocimiento, sino de un diálogo real. Eso me hizo ver que la ciencia tiene un impacto mucho más amplio del que a veces imaginamos, que puede conectar con distintas áreas y personas. También me motivó a seguir adelante, porque entendí que hay una comunidad global interesada en impulsar nuevas ideas y en apoyar a quienes están empezando.
Pensando en el mediano y largo plazo, ¿te visualizas regresando al Ecuador para aportar desde la ciencia?, ¿qué áreas consideras prioritarias para el desarrollo científico del país?
Sí, definitivamente me gustaría regresar y aportar. Creo que es importante que el conocimiento que uno adquiere en el exterior también pueda beneficiar al país. Ecuador tiene un enorme potencial, especialmente en biodiversidad, pero también enfrenta amenazas importantes, como la explotación de recursos naturales. Considero que hay mucho por hacer en áreas como la conservación, la investigación ambiental y el desarrollo de tecnologías sostenibles. Me gustaría ser parte de ese proceso, aportando desde lo que aprenda y ayudando a generar soluciones que tengan un impacto positivo a largo plazo.
Finalmente, te has convertido en un referente para muchos jóvenes. Si pudieras hablar directamente con ellos, especialmente con quienes sienten que no tienen las condiciones ideales para incursionar en la ciencia, ¿qué mensaje les dejarías?
Les diría que no esperen a tener todo perfecto para empezar. Muchas veces pensamos que necesitamos más recursos, más conocimientos o más oportunidades, pero la realidad es que podemos comenzar con lo que tenemos. Lo más importante es la actitud, la curiosidad y las ganas de aprender. También les diría que no tengan miedo de equivocarse, porque el error es parte del proceso. Si algo me ha enseñado esta experiencia es que la constancia y el entusiasmo pueden abrir puertas que parecen imposibles. La ciencia no es solo para unos pocos, es un espacio en el que todos pueden participar si se lo proponen.