Editoriales

La UAFE que no ve

Alcaldes que donan sus sueldos, asambleístas que cobran diezmos, prefectos con pipones que cobran cuota... A la vista de todos y nadie en los entes de control se pregunta de dónde sale el dinero para sus altos niveles de vida.

Si hay asambleístas que cobran diezmos al margen de su sueldo, si hay prefectas que desvinculan a cientos de personas por “corruptos” o ser cuotas de predecesores sin tener función, si hay famosos que venden hamburguesas y dicen necesitar dinero para comprar útiles para sus hijos pero al mismo tiempo llevan un tren de vida galopante, ¿cómo es que nadie ve movimientos de cuentas anómalos? Hay alcaldes y hasta presidentes que se ufanaban de haber donados sus sueldos completos. ¿De qué viven? Mejor dicho, ¿cómo hacen para vivir tan bien, con tantos lujos, viajes, casas en los barrios más acomodados? Parece que, estando a la vista de todos e incluso presumiendo ante todos, los ojos que deben revisar los flujos de dinero no ven nada. Y tampoco se cuestionan nada.

Obviamente, es complicadísimo seguirle la pista al dinero en efectivo y muchas de esas corruptelas se manejan en billetes. Pero también obviamente, es una alerta que haya personajes tan reconocidos y altos cargos que no tengan ingresos o no tantos como para manener esos niveles. Aquí hay gato encerrado. Todos los saben, todos lo hacen, todos lo replican. Es la única explicación lógica al silencio de los opositores y a la pasividad de los entes de control.