Editoriales

Tapadera de la tapadera

Los que traiga el viento. Y así no se conduce el futuro de un país.

El lunes, polémica por el recuento de votos; el martes, amotinamiento en las cárceles; el miércoles, llegan las vacunas de China; en la noche de ese día y el jueves, un nuevo caso en la lista VIP de vacunados; el viernes, renuncia el ministro de Salud; el sábado, se va del país. Un problema, irregularidad, cuestionamiento o controversia para cada día de la semana. El domingo, descanso a la opinión pública.

La semana pasada fue tan solo un extracto de la inercia en la que han transcurrido los últimos cuatro años. Un tema polémico tapado con otro escándalo. Y luego, todos quedan bajo la alfombra sin fiscalización o depuración. O con estos, a medias. La oposición, de vacaciones. El Gobierno, de salida. Y los ciudadanos, entre indignados y resignados. No importa lo que hagan, nada va a cambiar.

Imposible aventurarse a decir que alguien provoca o alimenta un caso para solapar el anterior. Más bien, sería de apuntar a una consecución de anomalías que van cocinándose y que, si acaso, saltan como resorte cuando todo estalla. La conclusión a todo: la previsión, la prevención, el tratamiento y la resolución de problemas va a bandazos. Los que traiga el viento. Y así no se conduce el futuro de un país.