Editoriales

Tala vs. siembra

La ciudadanía sufre los efectos del calor como consecuencia del cambio climático. 

Si el experto internacional Jaime Peñalosa, invitado por el Municipio, tras un estudio sobre Guayaquil determinó que esta debería tener medio millón de árboles y apenas cuenta con 66.000, ¿por qué en una calle ubicada en pleno centro, una de las zonas más calientes de la urbe, se talan árboles debido a la construcción de una nueva troncal de la Metrovía?

Entre las recomendaciones del experto consta la de repoblar el centro y que haya más árboles y áreas verdes en los sectores densamente poblados, para lo cual se debería empezar por hacer un inventario de parques, el cual no existe. Pero no hace falta que un especialista haga este diagnóstico. La ciudadanía sufre los efectos del calor como consecuencia del cambio climático y rechaza que en Guayaquil el cemento le siga ganando la batalla a los espacios verdes.

Un ejemplo a imitar en toda la ciudad es la calle Vernaza, que a lo largo de seis cuadras brinda sombra suficiente al peatón para caminar fresco y protegido de los rayos solares porque hay muchos árboles en cada cuadra.

Es necesario que se siga un programa de arborización que sea parte de un plan maestro concebido para potenciar el desarrollo de Guayaquil a mínimo 30 años, que integre las soluciones a sus diversos problemas. Y es urgente.