Sálvese quien pueda

  Editoriales

Sálvese quien pueda

Sigue sin haber respuesta contundente ni un Estado que se hace presente ante la delincuencia. El mensaje de endeblez llega a los maleantes, para que sigan tranquilos, y a los ciudadanos, que cederán más terreno para estar a salvo

Guayaquil está invivible, como lo está Quito, como lo está todo el país por culpa de la inseguridad. Los delincuentes han sembrado un clima de hostilidad y miedo para los ciudadanos que han encontrado una respuesta débil de las autoridades.

El Gobierno anuncia que la inseguridad está en sus prioridades, pero lo que se ve es que está pendiente de las mayorías móviles de una Asamblea que no facilita el trámite legislativo en sus propuestas. Los ojos están puestos en los votos, cuando las pertenencias y la tranquilidad de las personas están en manos de los delincuentes. No se ven mayores controles, tampoco se ven mayores resultados. Sigue habiendo robos, muertos y miedo. Sigue sin haber respuestas contundentes ni un Estado que se hace presente. El mensaje de endeblez va en dos direcciones: a los maleantes, que podrán seguir ampliando miras, y a los civiles, que deberán seguir cediendo terreno para estar a salvo.

Mientras la pelea con el narcotráfico dure y mientras se siga atribuyendo a esta todos los episodios de robos y asaltos, mal va a funcionar la receta. Terminará instaurándose un mensaje de "sálvese quien pueda" que solo puede traer peores consecuencias.