Editoriales

Salvar la economía privada

"Lo lógico entonces sería ampliar los horarios de atención de tiendas, almacenes, consultorios, de tal forma que la ciudadanía pueda realizar sus actividades sin tener que exponerse a aglomeraciones"

Empecemos a retomar la vida con la mayor normalidad posible, superando los riesgos que conlleva la pandemia sin descuidar las medidas de precaución recomendadas. Pero hagámoslo ya.

La desolación que reina en restaurantes y en negocios de calles y avenidas y en centros comerciales no puede continuar. Las ventas deben retomar un ritmo que no termina de arrancar y que es necesario para preservar los puestos de trabajo de las empresas que luchan por sobrevivir.

El toque de queda parecer haber sumido a la población en un letargo que nada logra romper. Pero la pandemia no se detiene ante paralizaciones. Va a seguir presente por algún tiempo. Lo lógico entonces sería ampliar los horarios de atención de tiendas, almacenes, consultorios, de tal forma que la ciudadanía pueda realizar sus actividades sin tener que exponerse a aglomeraciones, que son las que propician la propagación del virus.

El país necesita reactivarse. No cabe una elección entre la vida y el trabajo. Son interdependientes. Si quiebran más empresas se perderán más empleos y el nivel de vida se deteriorará en mayor medida.

Las armas son sencillas: mascarilla, distancia social, lavado de manos. Es indispensable la responsabilidad individual para el salvataje colectivo de la economía, dejando de lado el miedo irracional.