Editoriales

El rol de la oposición

Los partidos políticos han cedido otro rol, el de ser intermediarios entre las apetencias de los electores y el régimen en turno, y eso es falta grave

Entre los múltiples roles que deberían cumplir los partidos políticos, uno sustantivo es el de hacer oposición. Leal oposición sería lo deseable, una que respete la dignidad de las personas y el interés nacional y ejerza el esfuerzo por controlar, morigerar y corregir la gestión pública.

No cabe tener partidos que solo realicen actividad durante los períodos electorales, situación por superar a la fecha. Únicamente los medios de comunicación cumplen el rol de poner en evidencia los errores del gobierno, en ocasiones, incluso descubriéndolos con dedicado esfuerzo de investigación. En esa anómala situación se llega al extremo de que determinados dirigentes políticos se atrevan a proporcionar información sobre actos negativos del gobierno pero con solicitud expresa de no publicar su nombre como autor de la denuncia.

Los partidos políticos han cedido otro rol, el de ser intermediarios entre las apetencias de los electores y el régimen en turno, y eso es falta grave. No están conectados con las necesidades de su potencial electorado.

Abraham Lincoln observaba con razón: “El sentir del público lo es todo. Con él, nada puede fracasar; en su contra, nada puede prosperar. Quien moldea el sentir público va más allá que quien promulga leyes o pronuncia decisiones judiciales”.