Editoriales

Respeto a todos

"El inesperado fallecimiento del prefecto de Guayas impone un respeto ante el dolor de su familia, que, sin embargo, no debe derivar en un silencio de la labor de fiscalización por respeto, ahí también, a la ciudadanía"

Vaya el respeto a la familia del prefecto del Guayas por delante ante su fallecimiento inesperado. Deja esa ausencia un ambiente enrarecido, entre quienes recuerdan a un portero notable o su carrera como comunicador o su paso, últimamente, por la política.

Ese clima de respeto ante la desaparición trágica de un ser humano, no obstante, no puede silenciar o suavizar el trabajo de fiscalización que requiere el buen uso de recursos públicos.

La figura del prefecto estaba inmersa en una investigación cuyo curso debe mantenerse en respeto también a los ciudadanos, a los guayasenses, con el objetivo de verificar si hubo un perjuicio ocasionado por una presunta trama -integrada por más miembros que la máxima autoridad provincial- al bienestar colectivo.

La corrupción es un mal que ha demostrado estar enraizado en las instituciones en estructuras organizadas que van más a allá de un solo responsable. Es necesario depurar a quienes hacen mal manejo de los recursos públicos y esa tarea es impostergable por el bien de la ciudadanía y del futuro de un país que arrastra años -incluso décadas- de desconfianza ante el rol de sus representantes.