Editoriales

Asunto de todos

"Es necesario que la comunidad entera se pronuncie y exija una acción contundente por parte de las autoridades y la fuerza pública"

Por ser un sitio emblemático, se dio inicio a las fiestas de julio con un pregón cívico en el parque Centenario. Sin embargo, este reconocido ícono de Guayaquil se ha convertido en refugio para delincuentes, para el consumo de droga y para la práctica de la prostitución, al punto que se lo excluye de los recorridos turísticos y es evitado por la ciudadanía en sus paseos familiares. 

No es un caso aislado. La inseguridad campea por toda la ciudad y la única respuesta de la población es la de aislarse y tratar de evitar ser la próxima víctima. Es necesario que la comunidad entera se pronuncie y exija una acción contundente por parte de las autoridades y la fuerza pública. Se anunció en los primeros días del mes pasado que la Gobernación, la Policía, las Fuerzas Armadas y la ATM iniciarían una operación conjunta para detener a la delincuencia, pero hasta la fecha no se percibe ningún cambio. La autoestima guayaquileña debe resurgir. 

Los ciudadanos deben involucrarse en el destino de la ciudad, que es el suyo propio, y demandar y a la vez colaborar con el rescate de Guayaquil, para frenar la violencia y la criminalidad que crecen a un ritmo imparable, para tener una mejor calidad de vida. Todos somos responsables de ello.