Mejores funcionarios

El Gobierno debe reaccionar, cortando o cerrando toda grieta por donde se pueda filtrar la corrupción o la ineficiencia. Una vía para lograrlo es repensar la figura de los funcionarios que nos gobiernan’.

Elegir candidatos para gestionar un ente o cartera de Estado que requiere un manejo eficiente de recursos públicos no debería prestarse para el reparto de un botín político en un gobierno, pero tampoco terminar siendo un desdén a las decisiones que se tomen para enrumbar un país. Ecuador requiere repensar y elevar la figura de sus funcionarios.

La reciente salida del ministro de Energía, producto de las denuncias de corrupción en torno a su gestión y los conflictos de intereses con familiares que laboraron en la cuestionada obra Coca Codo Sinclair, es el primer caso de este tipo detectado en este Gobierno, pero no el único en la historia de nuestro país.

Un ministro no puede ser imparcial al juzgar a una empresa de su propia familia, acusada de usar materiales defectuosos que hoy generan graves problemas en la hidroeléctrica. El conflicto de intereses lo inhabilitaba desde un inicio para ocupar ese cargo. ¿Qué filtro se usó?

El Gobierno debe reaccionar, cortando o cerrando toda grieta por donde se pueda filtrar la corrupción o la ineficiencia. Una vía para lograrlo es repensar la figura de los funcionarios que nos gobiernan para que cumplan su trabajo respetando las leyes y actuando con ética a fin de que no se siga resquebrajando la confianza de los ciudadanos.