Editoriales

Tomar la lección

"Resulta lamentable e intolerable corroborar que la mayoría de instituciones no lleven contabilidad ni informen periódicamente y con claridad sobre el uso que hacen de los fondos de los contribuyentes"

Nada, ni la pandemia, ni la baja de las ventas por la crisis, ni un terremoto, ha librado a los ecuatorianos de tener que pagar impuestos. Los guayaquileños pagamos IVA, impuesto a la renta, a consumos especiales, impuestos prediales... El cumplir con las obligaciones tributarias da a los ciudadanos el derecho a exigir servicios públicos de excelencia y obliga a los funcionarios y autoridades a manejar el dinero recaudado a través de ellos con transparencia, honestidad y eficiencia.

Resulta lamentable e intolerable corroborar que la mayoría de instituciones no lleven contabilidad ni informen periódicamente y con claridad sobre el uso que hacen de los fondos de los contribuyentes. Turbiedad, desorden, opacidad. El escenario perfecto para la corrupción. Es tiempo de que los habitantes de este país asuman su ciudadanía y todo lo que ello conlleva: cumplir deberes y responsabilidades, pero también algo que los ecuatorianos no practican, exigir derechos, rendición de cuentas, y obras y servicios palpables y de primera calidad. Para ser ciudadano hay que participar activamente en la vida del país en todos su ámbitos. Implica involucrarse, aportar con propuestas para solucionar los problemas, apoyar, criticar, reclamar, fiscalizar, actuar. Aprendamos la lección para poder tomarla.