Editoriales

Indefensión

"Ninguna barrera será inexpugnable ante el gravísimo problema social que atraviesa Ecuador. Las consecuencias económicas generadas por la pandemia han ahondado la crisis en la que ya estaba sumido el país"

La inseguridad está en todas partes. En Guayaquil, Durán, Daule, Samborondón… Incluso en este cantón, antes considerado un reducto infranqueable para los delincuentes, los robos son cada vez más frecuentes en parqueaderos de centros comerciales y hasta en las ciudadelas privadas más exclusivas. De nada sirvieron las cámaras de seguridad, ni las garitas de guardianía. El río fue la vía de acceso que permitió a los delincuentes burlar todas las medidas desplegadas para “garantizar” la integridad de los residentes de una lujosa urbanización, a quienes se les pidió que se encierren en sus casas para “protegerlos” de los intrusos, mientras se escuchaban disparos, viviéndose momentos de terror e incertidumbre.

Ninguna barrera será inexpugnable ante el gravísimo problema social que atraviesa Ecuador. Las consecuencias económicas generadas por la pandemia han ahondado la crisis en la que ya estaba sumido el país y que aún no se alcanza a dimensionar en su totalidad. La pérdida masiva de empleos ha llevado a que cientos de miles de familias no tengan cómo cubrir sus necesidades básicas y ante el hambre generalizado, será imposible detener a la delincuencia. Lograr la reactivación económica que permita generar miles de plazas de trabajo debe ser la prioridad para el próximo presidente.