Editoriales

Clase de periodismo

"Las críticas a las investigaciones que develan mal uso de recursos o riesgos para la salud de los ciudadanos no se reciben en el seno de una redacción de otra forma que la confirmación de estar haciendo un buen trabajo"

El periodismo es contar todo aquello que los poderosos no quieren que se sepa. Imprescindible recuperar esta lección de primero de universidad en estos días en donde la indignación de ciertas voces se depositan más en el mensajero que en lo que cuenta.

Más allá de interpretarse, en el seno de la redacción, que esas reacciones no son otra cosa que un síntoma de que el periódico está haciendo bien su trabajo al develar que se gastan recursos públicos sin justificación aparente -o explícita, dado el silencio de los aludidos-, o que los ciudadanos toman agua que antes de ser incorporada a las fuentes no ha sido tratada correctamente para eliminar los contaminantes, es buen momento para aclarar que los medios de comunicación, con sus investigaciones y noticias, no tienen otro afán que dar a conocer a la ciudadanía -sí, esos seres que deberían ser la prioridad de los gobernantes por encima de su propia imagen política- lo que está ocurriendo. Sin direccionamientos. El que está en el poder está expuesto a la mirada de todos y, en su caso, a las críticas o cuestionamientos. Son cargos, no nombres. Son puestos, no personas. Y son gobernantes o exgobernantes, de la ciudad o del país, y todos, con responsabilidad política.