Editoriales

Ecuador, geopolítica continental

Es de desear, por el bien de la República, que este auspicioso comienzo continúe a lo largo de los días que vienen

No es mayor la incidencia que el Ecuador tiene en los acontecimientos políticos de la región. En razón de ello, reconociéndolo, Benjamín Carrión le otorgaba la posibilidad de ser una pequeña gran república, potencia cultural.

Sin embargo, las circunstancias geopolíticas que vive América Latina le han otorgado una visión favorablemente unánime a la decisión del pueblo ecuatoriano, recientemente expresada en las urnas, rechazando las pretensiones del socialismo del siglo XXI, de volver a tomarse el poder.

Varios son los factores que explican el reciente resultado electoral: muchos atribuibles a la fortaleza anímica del candidato, o la revisión de su estrategia de campaña; pero, en definitiva, el Ecuador votó rechazando la opción que estaba bajo la sospecha de una alianza político-delincuencial de lo que algunos persisten en denominar socialismo del siglo XXI.

Conviene recalcar esta buena noticia que contribuye positivamente a fortalecer la imagen del Ecuador, con efectos tan llamativos como la brusca caída del riesgo país.

Es de desear, por el bien de la República, que este auspicioso comienzo continúe a lo largo de los días que vienen.