Editoriales

Ecologismo selectivo

"El mundo entero se indigna y moviliza por la destrucción de la Amazonía; en Ecuador las luchas por proteger la naturaleza se pierden en un eco. En Guayas depredan el manglar y no se inmuta ni Ambiente ni los líderes antiminería"

En 1969, Ecuador contaba con 203.969 hectáreas de manglar. Para el 2006, el manglar descendió a 148.230 hectáreas. No desapareció por arte de magia ni por evolución natural, sino por la tala del ser humano. Es el Ministerio de Ambiente el que da permisos para abrir una brecha en el manto verde que da oxígeno a Guayas y el que sanciona a los depredadores irregulares. Eso en papel. Porque en la práctica, hay compañías constituidas e identificadas que han comido terreno al bosque que debería estar protegido por ser un recurso y un ecosistema invaluable.

Y nadie se inmuta. Salvo los comuneros y las compañías que sí cumplen con las normas y restricciones. Y la prensa, claro. Hay hasta informes del mismo Ministerio sobre el daño ecológico. Pero ninguna acción, sanción o corrección. Tampoco hay escándalo ni presión ni voces alzadas desde el púlpito público que frenen el expolio. Los líderes políticos indígenas que promueven consultas antiminería nada han dicho sobre esta riqueza natural de Ecuador que está en riesgo. El mundo entero se indigna y pone su firma para proteger los bosques de la Amazonía, pero aquí, en casa, las luchas por el respeto al entorno se pierden en un eco.