Con la dolarización, no
Los ecuatorianos ya han aprendido a vivir bajo este sistema monetario que bien ha funcionado, y nadie debería osar en querer debilitarlo
El mundo acelera su adopción de medios de pago electrónicos. Eso es una realidad global, sí, pero la propuesta correísta de implementar “Ecua-dólares”, tal como está planteada, está lejos de ser una inocente y simple estrategia para embarcarse a esa tendencia. Todo lo contrario. Ha originado alerta y preocupación, porque a estas alturas nadie debería permitir que ningún gobierno de turno trastoque la única certidumbre con la que el país cuenta: la dolarización.
La idea de implementar una convertibilidad ‘electrónica’ abre la puerta a la existencia de una nueva moneda local, cuyo uso podría imponerse en el mercado interno y arrastrar a Ecuador a lo que hoy experimentan otros países de la región como Venezuela y Argentina, donde un abuso en la emisión de divisas, ha llevado a la devaluación del dinero, hundiendo a estos mercados en una hiperinflación. Tal como el país lo vivió hace 23 años atrás, previo a adoptar el ‘billete verde’ como moneda de circulación.
Los ecuatorianos ya han aprendido a vivir bajo este sistema monetario que bien ha funcionado. Nadie debería osar en debilitarlo o, lo que es peor, cambiarlo por un modelo que podría colocar al país en una ruta de inestabilidad y mayor pobreza económica. Tras el recambio de autoridades, se debe velar por su fortalecimiento e impedir que este sea usado para fines protervos. Con la dolarización, no.