Editoriales

Disneylandia y Disneyworld en Guayas

No se puede dar paso a esos desarrollos sin solucionar los problemas de las zonas que quedarán fuera de esos territorios de ensueño...

Miniciudades perfectas, arborizadas, con grandes parques y edificios inteligentes, áreas comerciales y residenciales, espejos de agua, vías rápidas, ciclovías. Todos los productos y servicios necesarios fácilmente asequibles. Fuera de sus límites, la realidad caótica. Vías colapsadas, sin carriles de servicio o avenidas paralelas y transversales para desahogar el tráfico. Falta de parqueos. Grandes zonas pobladas sin áreas verdes comunitarias que ofrezcan esparcimiento. Transporte público ineficiente. Dispersión cada vez mayor, volviendo imprescindible el transporte privado para recorrer las grandes distancias que separan los hogares de centros comerciales, lugares de trabajo, escuelas y mercados. Crecimiento desorganizado. Realidades que no se pueden ignorar, agravadas por la pandemia. Los nuevos proyectos para Guayaquil (en terrenos del actual aeropuerto) y para Samborondón (sector Ciudad Celeste) hacen énfasis en la planificación y el orden, factores fundamentales para la sostenibilidad de las ciudades, pero ausentes en los cantones que darán cabida a dichos proyectos. No se puede dar paso a esos desarrollos sin solucionar los problemas de las zonas que quedarán fuera de esos territorios de ensueño, y que es donde habita el mayor porcentaje de guayaquileños y samborondeños.