Editoriales

Los dineros de los contribuyentes

El mal gobierno, en cambio, con sus actos y omisiones, abusa de la confianza y afecta la fe pública...

La diferenciación entre las frases “dineros de los contribuyentes” y “dineros públicos” no es un mero enunciado; son concepciones diferentes de las relaciones entre los ciudadanos y el Estado en sus diferentes niveles de gobierno. Son los contribuyentes quienes sostienen al sector público mediante el pago de exacciones forzadas, y ello conlleva la obligación de todo gobierno de retribuir los esfuerzos de los ciudadanos y rendir cuentas de la buena utilización de sus dineros.

Las diferentes instituciones gubernamentales proveen servicios de amplio espectro como la seguridad interna y la defensa externa; la infraestructura, incluyendo agua potable, calles y carreteras, parques, saneamiento, y educación y salud; comprende, además, la administración de justicia, la expedición de leyes, el control gubernamental y los vínculos con el resto del mundo. El buen gobierno se distingue por ejecutar sus funciones con eficacia, eficiencia, honestidad y oportunidad. 

El mal gobierno, en cambio, con sus actos y omisiones, abusa de la confianza y afecta la fe pública, destruye la institucionalidad, siembra el desaliento y provoca el desencanto entre quienes son llamados a lidiar con poderes y autoridades disfuncionales.