Editoriales

Desvergüenza institucional

Resulta inaceptable que en un régimen democrático se instaure un mal hábito institucional que genera que importantes funciones del Estado incumplan con sus deberes.

Resulta inaceptable que en un régimen democrático se instaure un mal hábito institucional que genera que importantes funciones del Estado incumplan con sus deberes.

Así, cuando los ciudadanos reclaman comportamientos no ceñidos a la ley, de terceros que parecen gozar de impunidad, solo se obtiene el silencio como respuesta.

En efecto, al finalizar el periodo presidencial, algunas instituciones fundamentales del Estado han entrado en una especie de letargo, y ya no se cuenta con ellas, generando un peligroso vacío.

Se da el caso de constantes denuncias de violaciones al Código de la Democracia, que van desde la participación en la campaña electoral de prófugos de la justicia que por tales han perdido sus derechos de ciudadanía, o en relación al presunto financiamiento recibido, por el mismo candidato, de fuerzas armadas irregulares de Colombia.

Siendo infracciones a la legalidad vigente, ambos asuntos han merecido reclamos formales ante el Consejo de Seguridad Pública y del Estado, la Fiscalía General del Estado, y la Función Electoral, sin que dichas instituciones se hayan pronunciado hasta ahora.