Editoriales

Depredación de los hospitales públicos

"Finalmente, es la versión siglo XXI del antiguo “hombre del maletín”, sin importar ahora el sexo de quienes demandan y permiten los actos de corrupción"

Los hospitales del sector público reflejan el estado de postración de la institucionalidad gubernamental. Son los botines escogidos por las mafias que orbitan alrededor de la administración haciendo pareja con los traficantes de influencias que operan desde adentro de las instituciones. Son, además, los objetos de intercambio que permiten la compra de votos en la Asamblea y la vigencia de agrupaciones políticas formadas para crear negocios de alto poder con recursos de los contribuyentes. Finalmente, es la versión siglo XXI del antiguo “hombre del maletín”, sin importar ahora el sexo de quienes demandan y permiten los actos de corrupción.

La sinvergüencería está desbocada. Lo estuvo en algún momento cuando electo que fuera alcalde León Febres Cordero, lo primero que hizo fue tapiar los ingresos al Palacio Municipal. Las casas de salud no pueden ser tapiadas, pero, estando identificados los que han depredado la fe pública, luego de reducirlos a prisión y extraerles el botín robado, es menester resolver los problemas de la organización, estructura y controles a los que deben estar sometidos los hospitales. Hay manera de hacerlo y es un tema que reviste prioridad y extrema urgencia, señores del Gobierno.