Cartas de lectores | El precandidato Pabel

El alcalde tendrá muchos títulos académicos, pero comete tonterías y se pone bravito

A propósito de las pasadas Fiestas de Quito, el correísmo nos ha impuesto su manera de ver el mundo. Decidieron que las corridas de toros eran algo malo; que no hay que elegir Reina de Quito; autorizaron un espectáculo trans en una capilla; permitieron ahorcar al presidente en una parodia; pintaron calzadas; pusieron como mascota a Pikachu; levantaron asfalto en toda la ciudad y a medias; emitieron permisos de construcción en sitios peligrosos; colocaron vallas sin permisos; dejaron que casas antiguas del Cabildo se derrumben; mantienen 22.000 empleados municipales, sueldazos en el Metro y hacen proselitismo político. Basta ver los noticieros para vivir asustados. ¿Qué será de las Quitopias, del H. Quito, de la glosa de Tame y de la ciudad más linda del mundo? Nada. Todo esto está bien para los correístas y para el alcalde de Quito, que decidió precandidatizarse. El 80% de los quiteños no lo queremos de alcalde, peor ahora que se ha vuelto vacunador extorsionista con la tasa de recolección de basura (TRB) bajo el criterio de: quien gasta más agua, más basura genera. ¿Se puede aceptar semejante absurdo?

Un caso: un ciudadano de la tercera edad que vive con su esposa. Le incrementan su consumo de agua a 72 m³ y de pagar unos $ 10 al mes pasa a $ 72. Ha acudido cinco veces a la EPMAPS a reclamar el beneficio de tercera edad, pero solo le prometen llamar. Dejan pasar el tiempo para que pague o le corten el agua. Ahora la TRB es de $ 48 dólares y el consumo estimado 36; total $ 84. ¿No es un robo? Una TRB mensual más cara que el impuesto predial anual.

Este ejemplo y muchos más muestran cómo se cobra por basura donde ni siquiera la recogen. Los reclamos respaldan al concejal Wilson Merino, quien lidera la protesta y presentó una demanda de inconstitucionalidad al grito de “¡Fuera Pabel fuera!”, pese a amenazas contra él y su familia.

El alcalde tendrá muchos títulos académicos, pero comete tonterías y se pone bravito. ¿Qué será, mi querido Pabelito?, diría el Pájaro Febres-Cordero. Como no te dejaron comer el hornadito con sobreprecio, cancelaste la serenata al presidente. Es lo que Umberto Eco llamó “la imbecilidad organizada”: decisiones institucionales tomadas sin comprender los códigos culturales que las sostienen. Si el concierto de Shakira reactivó la economía de Quito, el precandidato parece olvidar cuánto dinero generaban las corridas de toros de diciembre.

José Mayorga