Editoriales

Dejar atrás la noche triste de la salud

Con nuevos liderazgos, el esfuerzo de vacunación masiva debe ir de la mano con la apertura de la economía, siguiendo y observando las medidas de bioseguridad y ampliando los espacios de actividad para superar el colapso’.

La pandemia ha costado más del 10 % de la producción y el desahucio de medio millón de empleos. La narrativa histórica del episodio es una pesadilla de cadáveres insepultos, familias enteras diezmadas, corrupción y negociados en todo lo posible, confusión, ineptitud, abusos, y en ser los últimos en la cola de países de la región en llevar adelante la vacunación. La quiebra intelectual y moral del Gobierno quedó evidenciada a través de los relevos interminables de ministros de Salud.

¡Es hora de barrer con escoba nueva! Las políticas de encierro forzado e indiscriminatorio han pasado cuentas insustentables. Por ello, con nuevos liderazgos, el esfuerzo de vacunación masiva debe ir de la mano con la apertura de la economía, siguiendo y observando las medidas de bioseguridad recomendadas, y ampliando los espacios de actividad para superar el colapso presente. La vigilancia y alerta temprana deben constituir parte del esfuerzo pues los patógenos, se sabe, infectan por oleadas. La alianza público-privada de coordinación para la logística hace eminente sentido.

El apto manejo de la salud pública, lo reiteramos, es un bien común y, al momento, el vector más importante en la determinación de la recuperación económica.