Editoriales

Debatir lo trascendente

"La consecuencia de esta prelación irresistible hacia el morbo y la levedad es el desplazamiento inexorable de los temas que cuentan"

El “circo” de los rumores y el escándalo gana espacios en el diálogo de redes y pretende acaparar los espacios de atención. Temas como un quiosco de hamburguesas o filmaciones íntimas se constituyen en los tópicos de discusión y copan la atención colectiva. La consecuencia de esta prelación irresistible hacia el morbo y la levedad es el desplazamiento inexorable de los temas que cuentan para la sociedad, la familia, la economía, y el bienestar de las personas.

Las tramas de la corrupción utilizan la “historia sin fin” como mecanismo de defensa. Todas las semanas hay un capítulo nuevo que desplaza al anterior, mientras los corruptos reclaman “pruebas y más pruebas” y exigen debido proceso para proteger sus trafasías, volviendo así rutinario lo doloso e invocando al olvido. Resulta entonces imprescindible discriminar entre los hechos fabricados y los irrelevantes, que deben ser desechados, y los temas de fondo que, repetimos, son los que pesan para el bienestar colectivo.

La realidad no es un “culebrón”. Es pasado el momento de la reflexión colectiva, de desterrar los rumores y las conspiraciones, de ignorar las distracciones pueriles, y de volver la atención hacia lo que es relevante.