Editoriales

Debatir con el saco

"Qué debate se puede esperar de quienes son deficientes incluso a la hora de hablar. Ni hubo debate, ni propuestas confrontadas, pero sí hubo un atisbo de lo que le espera al país durante cuatro años"

O todos menosprecian la capacidad de sus rivales para hacer frente a su propia candidatura o todos se ven incapaces de llevar un debate confrontador con cabalidad y buenos resultados. El hecho de que el debate fue más bien un espacio minutado para soltar sus eslóganes -sin responder al vecino ni cuestionar sus propuestas- no solo deja ver la escasa cultura política de nuestros aspirantes a políticos, sino que, además, evidencia que se trata de postulantes que no quieren pelear de verdad y solo pegarle al saco.

Teniendo a seis contrincantes al frente, el único atisbo confrontador fue para los ausentes o, peor aún, para el Gobierno, que ni siquiera corre por la reelección. Es como pelear contra el aire o, en realidad, contra el espejo, que, como mucho, puede responder con un mero reflejo.

Aparte de mantener a los votantes ecuatorianos en el desconocimiento de lo que se vendrá para el país para los próximos cuatro años, se puede augurar ya que faltará talante y talento. Si no son capaces de defender sus planes y desmenuzar los ajenos, calculando bien el rédito y el riesgo, peor será a la hora de tomar decisiones trascendentales. Eso si en el mejor de los casos llega a Carondelet alguno de los que sí saben manejar el lenguaje castellano.