Editoriales

Corrupción absoluta

...el robo … creció a la par del gasto público y, más aún, los márgenes se inflaron hasta llegar a cifras que sobrepasan con creces el costo de lo presupuestado’.

La década y media pasada mostró cómo el poder absoluto corrompe absolutamente. Tímidas aparecen las prácticas pretéritas cuando las coimas reportadas (demandadas y ofertadas) eran del orden de un porcentaje del valor del contrato, sea de obra, proyecto o compra. Hoy es la situación inversa.

En los dos anteriores gobiernos el robo de los dineros de los contribuyentes y de los eventuales beneficiarios del Estado creció a la par del gasto público y, más aún, los márgenes se inflaron hasta llegar a cifras que sobrepasan con creces el costo de lo presupuestado, como lo fue en el caso de la refinería de Esmeraldas.

Los costos sociales de la corrupción son exponenciales y provocan tragedias. El robo descarado en los hospitales, donde hasta ahora no se encausa a los actores que intervinieron en la entrega de los mismos, ha ocasionado la ruina de familias enteras. A cambio del sufrimiento y privaciones de los muchos, los maleantes obtuvieron, durante todo ese tiempo, miles de millones de dólares de ingresos mal habidos.

El bien público demanda una limpieza a fondo de los corruptos pasados y presentes y ello, a su vez, requiere una administración de justicia representativa, prestigiosa, con autoridad y autonomía. Es una tarea por cumplir.