Editoriales

La congestionada vía a la Costa

Para agravar la situación, las soluciones que se proponen irrespetan el escaso patrimonio ambiental que todavía se posee...

Luego de las negativas experiencias generadas por el constante congestionamiento vial sufrido por quienes van o vienen de Samborondón a Guayaquil, cabría pensar que no se permitiría que lo mismo se repita en otros sectores. Sin embargo, y en ello se deja ver la ausencia de una adecuada planificación, se continúa dando permisos para la construcción de nuevas ciudadelas y en las previamente instaladas se autoriza la edificación de multifamiliares que repletarán sus veredas y también la vía a la Costa. Para agravar la situación, las soluciones que se proponen irrespetan el escaso patrimonio ambiental que todavía se posee, tal cual en el caso de los túneles de Cerro Blanco.

Sin duda, el incremento poblacional requiere que la ciudad de Guayaquil y sus zonas aledañas estén provistas de crecientes complejos habitacionales, pero estos no pueden construirse sin prever los otros servicios que obligatoriamente los complementan y uno de ellos, clave, es el vinculado con la movilidad. No puede ser que por la congestión vehicular producida, y también por la indisciplina al conducir, se tome más de una hora para un recorrido de aproximadamente 20 kilómetros. 

Tiene entonces que lograrse un equilibrio complejo, en cuya construcción la voz de los ciudadanos y la de la academia son imprescindibles.