Editoriales

La calidad de la política

Una condición a superar con urgencia es la mala calidad de nuestra política’.

Ecuador intenta avanzar al logro de la calidad en muchos campos. Uno clave es el de la calidad educativa, aún no alcanzada. Otro, sustantivo, debe ser el de conseguir una política de calidad. Un ejercicio de la política que enaltezca a quienes la practican y al conglomerado social donde se ejecuta. Por de pronto esa meta se ve lejana; cada día es mayor el desprestigio de los políticos y, consecuentemente el de la actividad política, que ha pasado a ser considerada como casi delincuencial. Olvidada de sus compromisos ideológicos, en el camino fue perdiendo todo vínculo con la decencia y también con la preparación requerida para cumplir con las obligaciones y capacidades que la vida pública exige.

Cabe resaltar lo de la preparación puesto que es notable el fracaso de los hombres decentes que con entusiasmo pero sin formación en los campos que se les encomiendan, entran repentinamente en el quehacer político.

La acción política se nutre de la militancia en los partidos políticos. Lamentablemente, la decadencia de estos es componente fundamental de la decadencia de la política. Ello da lugar a que cualquiera se sienta en capacidad de aparecer como candidato a puestos de representación política, sin otro móvil que el enriquecimiento rápido.