Editoriales

Belleza interior

"La mirada exótica que atrae a turistas extranjeros a visitar las aguas turquesas que brotan en el interior de volcanes o a escalar cerros nevados de los Andes está ahora también en los ojos de los nacionales"

Si alguien saldrá victorioso de la pandemia que ha estrujado las economías del mundo y de Ecuador, serán los secretos naturales de este país. Desconocidos o poco visitados, hay cascadas, desiertos, lagos, ríos, cerros y una infinidad de destinos turísticos para que el ciudadano aproveche el fin de semana al aire libre, ahora que el COVID amenaza la coexistencia en los espacios cerrados.

Estos lugares siempre han estado ahí, pero es ahora cuando están recibiendo la atención del ecuatoriano que los mira y disfruta como los extranjeros que quedan extasiados al ver aguas turquesas dentro de volcanes o escalar cerros nevados de los Andes. La mirada exótica que atrae a los de fuera comienza a explotarse entre los connacionales que venían desaprovechando todas las opciones de la riqueza natural y la belleza interior de Ecuador.

Es, de momento, la vía que ha encontrado el sector turístico para reactivarse, pero muy seguramente será un nicho con proyección de consolidarse y crecer. Quizá no podrá competir con los balnearios playeros, pero podrá estar en la agenda de jóvenes, adultos, familias si todos los actores articulan la fórmula para sacarle provecho a la tendencia.