Opinión

¡A defenderse!

Resultan altamente preocupantes los desordenes que enfrenta Chile y Bolivia, en donde se observa que no están orientados a buscar días mejores.

Nada más reprochable que el alumno que no asimila una lección, y para los ecuatorianos, los acontecimientos de octubre fueron tremendamente aleccionadores, al comprobarse la penetración de los postulados del Foro de Sao Paulo, apoyado por el Grupo de Puebla, que demostrando gran capacidad estratégica y operativa, organizaron huestes que diseminadas en América Latina causan desorden e intranquilidad política y estragos de magnitud variable que están incendiando a los pueblos de América.

Resultan altamente preocupantes los desordenes que enfrenta Chile y actualmente Bolivia, en donde se observa que no están de ninguna manera orientados a buscar días mejores para sus respectivos países, sino que se trata de una acción de tipo miliciano a base de grupos catequizados bajos postulados comunistas y anarquistas que buscan la toma del poder para replicar regímenes similares a los de Castro, Maduro, Ortega y otros. Se trata de un verdadero movimiento que pretende tomarse y gobernar a sus anchas en el continente.

Frente a esta realidad cruda e indiscutible, no podemos los ciudadanos mantenernos como simples espectadores contemplando cómo estos facinerosos avanzan y progresan, y pretenden arrebatarnos lo que nos pertenece y que hemos logrado a lo largo de tantos lustros de historia patria.

La descorreización ha sido parcial, puesto que aún encontramos muchos siervos incrustados a nivel ministerial, en el Tribunal Supremo Electoral y en otras instancias del Gobierno, quienes mantienen una permanente comunicación con su líder, lo cual permite el mantenimiento de un fermento perverso y desorganizador que pretende seguir socavando los pilares de la patria.

Si de verdad no existe vínculo alguno entre quienes gobiernan y los centros de descomposición y terrorismo político vigentes en América Latina, por elemental sentido de justicia debe volver a permitirse que los ecuatorianos podamos portar armas para usarlas exclusivamente en caso de legítima defensa contra palos, antorchas, bombas molotov, abigeos, piratas del mar, etc. ¡Defendamos nuestros derechos!

Y sigo andando…