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El coleccionista ecuatoriano de 52 años, lleva dos décadas dedicado a reunir manuscritos antiguos, objetos históricos y autógrafos.Joseph Mora

Marcelo Guevara: El coleccionista que lleva 20 años siendo guardián de la historia

Guevara lleva dos décadas dedicado a reunir manuscritos antiguos, objetos históricos y autógrafos

La historia de Marcelo Guevara es la de un hombre que convirtió la curiosidad en una pasión y la pasión en un legado. A sus 52 años, este coleccionista ecuatoriano y abogado de profesión, ha dedicado dos décadas a rescatar manuscritos antiguos, reliquias religiosas, autógrafos y documentos históricos que, según él, “lo encuentran” en el camino. Su vida es un recorrido entre ferias, subastas y hallazgos inesperados, pero también una cruzada cultural que busca preservar la memoria y dar valor a lo que otros olvidan.

Los primeros pasos de un coleccionista

Guevara recuerda con nitidez cómo comenzó su camino en el coleccionismo. A los once años, su primera colección fueron unas latas de Coca-Cola que su hermano conseguía y pequeños muñecos, entre ellos un Hulk que aún conserva. Con el tiempo, su interés se amplió hacia revistas deportivas y autógrafos de jugadores de Barcelona, equipo del que es hincha apasionado.

La verdadera transición hacia el coleccionismo histórico ocurrió años más tarde, cuando en 2005 visitó un museo itinerante de las finanzas en Washington. Allí descubrió acciones y bonos de grandes compañías como Ford, Disney y Apple, documentos que narraban la historia económica del mundo moderno. Ese hallazgo lo impresionó profundamente y lo llevó a comprender que los manuscritos y archivos no eran simples papeles, sino testimonios vivos de épocas y sociedades.

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Guevara muestra una carta de Santander dirigida a Simón BolívarJoseph Mora

A partir de entonces, Marcelo comenzó a participar en ferias, subastas y encuentros con coleccionistas internacionales. Intercambió piezas, recibió obsequios de amigos y fue ampliando su colección con objetos cada vez más raros y valiosos. Lo que empezó como un pasatiempo se convirtió en una pasión que lo ha acompañado durante dos décadas, marcada por la convicción de que cada objeto guarda una historia que merece ser preservada.

Hallazgos que aparecen por sí solos

Marcelo sostiene que los objetos lo encuentran a él. Cuenta que en un viaje en Buenos Aires se topó con un sobre lleno de fotografías antiguas en el mercado de San Telmo. Entre ellas había imágenes auténticas firmadas por personajes como James Dean, Marilyn Monroe, Brigitte Bardot y Sophia Loren. Tras certificarlas, descubrió que su valor era de miles de dólares. "Le dije a la persona que tenía las fotos que le daba $200 por todo, no sabía si eran originales o no, pero cuando las llevé a que las certificaran descubrí que valían mucho más" comenta Guevara.

Yo no busco a los objetos, ellos me encuentran a mí.

Marcelo Guevara

Coleccionista y abogado

Otro hallazgo extraordinario fue un mechón de cabello de Elvis Presley, certificado por su peluquero personal el cual obtuvo como obsequio tras ganar dos autógrafos del mismo artista en una subasta (en la que invirtió bastante dinero). También guarda autógrafos de Michael Jackson y José José, este último con un valor sentimental incalculable para él y su familia ya que fue dedicado personalmente para ellos. 

Entre sus reliquias religiosas destaca un pedazo del velo de la Virgen María y la llamada “camisa santa”, considerada al nivel del Sudario de Turín. Marcelo no colecciona objetos bélicos ni vinculados a figuras sanguinarias como Hitler o Mussolini. Prefiere piezas relacionadas con artistas, escritores y personajes que aportan a la cultura. “El coleccionista es un recuperador, no un acumulador”, afirma.

Una colección con historia nacional e internacional

La colección de Guevara no solo guarda tesoros de Ecuador, sino también piezas que conectan con la historia universal. Entre sus documentos nacionales destaca una carta firmada por Eloy Alfaro, en la que el expresidente ecuatoriano intercede para ayudar a alguien a cobrar una deuda, así como la firma de Baltasara Calderón de Rocafuerte, madre del héroe Abdón Calderón. Estos objetos no son simples papeles: son testimonios vivos de luchas, sacrificios y gestos humanos que marcaron la identidad del país.

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Del lado izquierdo una edición especial de la revista Life, a la derecha la primera revista PlayBoyJoseph Mora

En el plano internacional, Marcelo conserva firmas de gigantes de la política mundial como Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt, además de artículos de la campaña de John F. Kennedy. Su colección también incluye una de las primeras computadoras Macintosh, con una placa grabada por todos los ingenieros que participaron en su creación, un objeto que simboliza el inicio de la revolución tecnológica. A esto se suman piezas icónicas de la cultura popular, como la primera revista Playboy y la primera edición de Vistazo.

Pero lo que más emociona es la dimensión humana detrás de cada hallazgo. Tener en sus manos la guitarra de Taylor Swift, por ejemplo, no es solo poseer un objeto de una estrella mundial, sino sentir la energía de la música que inspira a millones. Para él, cada pieza es un puente entre épocas y personas, un recordatorio de que la historia se escribe tanto en los grandes discursos como en los pequeños gestos.

Un custodio de la historia

Para Marcelo Guevara, cada pieza de su colección es más que un objeto: es un testimonio vivo de la historia. Cree que los manuscritos guardan el pulso y la energía de quienes los escribieron, y que esa huella se transmite a través del tiempo. Por eso no acumula cosas sin sentido, sino que las cuida con devoción, convencido de que los objetos lo buscan porque saben que serán tratados con respeto.

Los manuscritos guardan el pulso y la energía de quienes los escribieron.

Marcelo Guevara

Coleccionista y abogado

Su vínculo con las reliquias es profundamente emocional. Un autógrafo de José José, una carta de Eloy Alfaro o un poema de Olmedo no son simples documentos: son recuerdos cargados de humanidad que siguen latiendo siglos después. Marcelo describe su colección como un espacio donde cada pieza tiene voz propia y le recuerda que la historia está hecha de gestos humanos que no deben olvidarse.

Más que coleccionista, se considera custodio. No busca ostentación ni valor económico, sino preservar la memoria que cada objeto transmite. “Son reliquias que se comunican y comienzan a llegar a mí”, afirma. Para él, la pasión detrás de cada objeto es la certeza de que la cultura necesita guardianes dispuestos a escuchar lo que los objetos tienen que decir y compartirlo con las generaciones futuras.

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Redes sociales y planes a futuro

En los últimos meses, Marcelo decidió compartir su colección en redes sociales, especialmente en TikTok, donde publica sus anécdotas y piezas de su colección. La respuesta ha sido inmediata: jóvenes de entre los 20 y 30 años lo siguen, preguntan y aprenden sobre historia y cultura. Para él, esta interacción es una batalla cultural contra la “anticultura” y los valores distorsionados que predominan en la sociedad.

Su próximo paso es la publicación de un libro que recorre el capitalismo a través de documentos de su archivo personal. Más adelante sueña con abrir un museo particular, un espacio donde la gente pueda acercarse a reliquias, autógrafos y objetos históricos, y hasta adquirir un recuerdo o souvenir cultural.

Marcelo Guevara, con 20 años de trayectoria en el coleccionismo, demuestra que la pasión por los manuscritos y objetos históricos no es solo un hobby, sino una cruzada cultural. Su vida es testimonio de que los objetos, efectivamente, encuentran a quienes saben escucharlos.

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