
Matilde Hidalgo: la historia de la pionera del voto llega a una novela gráfica
La escritora Gabriela Alemán y la ilustradora Glenda Rosero reconstruyen los primeros 40 años de la médica lojana
Una mañana de 1924, en Machala, una mujer llegó al registro electoral con una pregunta sencilla: si la ley no prohibía que las mujeres votaran, ¿por qué no podía hacerlo? Aquella mujer era Matilde Hidalgo, médica, poeta y activista nacida en Loja en 1889. Meses después ejercería su derecho al voto y se convertiría en la primera mujer en hacerlo en una elección nacional en América Latina.
Sin embargo, antes de ese momento ya había abierto otras puertas: fue la primera bachiller del Ecuador y también la primera doctora graduada del país, en una época en la que el espacio público estaba reservado casi exclusivamente para los hombres.
Esa historia, marcada por decisiones que cambiaron el rumbo de la vida pública ecuatoriana, vuelve a contarse en Matilde, con el puño abierto, una novela gráfica de la escritora Gabriela Alemán y la ilustradora Glenda Rosero que reconstruye los primeros 40 años de vida de Hidalgo. El libro entrelaza ilustración, archivo histórico y narración para seguir el camino de una mujer que cambió el país.
La obra, publicada por Editorial El Fakir, nació como parte de un proyecto académico a partir de un encargo de la Universidad Central del Ecuador, cuando se preparaba una exposición para conmemorar el centenario de la graduación de Hidalgo como médica.
“La universidad quería hacer una gran exposición sobre las mujeres en la Universidad Central y dentro de ese proyecto iba a aparecer una novela gráfica que contara el paso de Matilde Hidalgo por la facultad de Medicina”, recuerda la autora. Sin embargo, la pandemia retrasó los planes iniciales y el libro terminó creciendo más allá de la idea original.
Sumergirse en la historia
“El plan era hacer un cómic de unas veinte páginas. Pero cuando el proyecto se retrasó, pude seguir investigando y mirar también el rol de la universidad pública a inicios del siglo XX. Fue fascinante entrar a ese mundo y entender cómo se articulaban la ciencia, la política y las reformas sociales en esos años”, cuenta Alemán.
El resultado es un libro que no se limita a contar la vida de Hidalgo. También explora el contexto social en el que vivió y los espacios que compartió con otras mujeres que comenzaban a cuestionar los límites impuestos por la sociedad. En la historia aparecen figuras como Zoila Ugarte de Landívar y María Angélica Idrobo, protagonistas de los primeros debates feministas en el país.

La investigación para escribir el libro partió de una referencia fundamental: la biografía de Hidalgo escrita en los años ochenta por la historiadora Jenny Estrada. “Si ella no hubiera hecho ese trabajo, gran parte de la memoria sobre Matilde se habría perdido”, explica la escritora. “Muchos de sus contemporáneos todavía estaban vivos y ella pudo hablar con su familia, acceder a documentos y reconstruir momentos clave de su vida”.
A partir de esa base, la autora buscó archivos fotográficos, documentos universitarios y textos históricos para ampliar el contexto del libro. La investigación también tuvo momentos inesperados.
“Mientras estaba trabajando en el libro hablé con mi mamá y me dijo: ‘yo fui alumna de Matilde Hidalgo’. Yo no lo sabía”, cuenta Alemán. “Cuando Matilde ya era mayor se trasladó a Quito y fue vicerrectora del colegio Manuela Cañizares. Ahí también daba clases y les contaba a sus estudiantes algunas anécdotas de su vida”.
Una de esas historias aparece en la novela gráfica. Durante los años en que Hidalgo asistía al colegio Bernardo Valdivieso en Loja, un zapatero le lanzaba un zapato cada vez que pasaba frente a su taller camino a clases. El episodio, transmitido oralmente por la propia Hidalgo, terminó convirtiéndose en una de las escenas del libro.
Revalorizar a la autoras ecuatorianas
La publicación también forma parte de una línea editorial que Editorial El Fakir ha desarrollado en los últimos años para rescatar la obra y las historias de mujeres vinculadas a la cultura y la literatura ecuatoriana.
“Desde que creamos la editorial teníamos una colección que se llama Virago, inspirada en una editorial inglesa de los años setenta que se dedicó a reeditar textos escritos por mujeres”, explica Alemán. “La idea era hacer una especie de arqueología y mirar qué pasó con esos textos y con esas autoras que muchas veces quedaron fuera del canon”.
El libro ha comenzado a recorrer varias ciudades del país. Su primera presentación se realizó en Loja. “Era la ciudad de Matilde y yo estaba un poco recelosa, pero fue una acogida maravillosa”, recuerda la autora.
Luego vinieron presentaciones en Guayaquil y Quito, y el recorrido continuará en otras ciudades vinculadas a la vida de Hidalgo. Alemán dice que muchas lectoras y lectores se sorprenden al descubrir aspectos menos conocidos de su historia.
“Mucha gente se sorprende de esa vida excepcional y también de ciertos detalles del pasado”, comenta. “Por ejemplo, cuando Fernando Procel pidió la mano de Matilde, su mamá le dijo que no iba a autorizar el matrimonio hasta que los dos tuvieran un título universitario. Ese tipo de episodios nos permite mirar la historia con otros matices”.
La autora también destaca que el formato del libro permite distintos niveles de lectura. “Si alguien quiere saber más sobre la universidad o sobre los inicios del feminismo ecuatoriano, puede ir a las notas y a la bibliografía. Pero también puede leerse simplemente como una historia”, dice.
Añade que, para los jóvenes lectores, la obra permite conectarse de una manera amena con la vida de Hidalgo, y para los adultos, es una oportunidad para retomar el pasado. "Siento que es una forma de volver a pensar quién fue Matilde Hidalgo y qué significó su vida”, dice.