Aquelarre en Barcelona
La cumbre de la izquierda en Barcelona reunió a líderes como Petro, Lula y Sánchez: defienden a Maduro y proponen el control de la justicia y los medios

Lo más rancio, populista y 'selecto' de la extrema izquierda mundial se reunió en una cumbre en Barcelona, España, para ser “faro de luz” contra la extrema derecha.
El fin de semana pasado fuimos todos testigos de cómo lo más rancio, populista y “selecto” de la extrema izquierda mundial se reunió en una cumbre en Barcelona, España, para ser “faro de luz” contra la extrema derecha mundial, encarnada -como era de suponer- en el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, y en el resto de gobiernos que no comulguen con la narcoidentidad de los líderes allí reunidos.
A saberse, acudieron al encuentro la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; el presidente de Brasil, Lula da Silva; el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el presidente de España, Pedro Sánchez, quien además se desempeñó como anfitrión de este aquelarre contra el sentido común y la coherencia.
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Todos estos líderes se reunieron para plantar cara a los “ataques a la libertad” que suponen constituyen tanto la caída del régimen narco-dictatorial de Nicolás Maduro en Venezuela, como la presión que se ejerce actualmente en contra del moribundo régimen cubano, que tiene a la cabeza a Miguel Díaz-Canel, y que mantiene preso y famélico a su pueblo después de décadas de comunismo.
Pero se reunieron también para ser faros de progreso y de decencia para un mundo hispanoamericano que ha comenzado a despertar y a girar hacia la derecha, luego de que han transcurrido décadas de mayorías de izquierdas que han lastrado al continente durante sus periodos de gobierno.
Progresismo y corrupción
Estos líderes congregados se autodenominan ‘progresistas’, y dicen liderar la defensa de los derechos fundamentales.
Pero la realidad evidente es que el único progreso que en realidad defienden es el de ellos mismos, cuando todos sus gobiernos están manchados por numerosos y sonados casos de corrupción.
A esto, los líderes congregados en Barcelona responden afirmando que la extrema derecha (todo lo que no sean ellos) los persigue por defender todo lo bueno del mundo, según ellos, y que lo que hay que hacer para superar estos ataques es tomar el control de los medios de comunicación, del poder judicial y de todos los poderes fácticos estatales.
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Se debe fagocitar el Estado con gente que sea afín al gobierno de turno, gobierno que no tiene la más mínima intención de dejar el poder, y que tampoco cree en la democracia, incluso después de haber sido aupado al poder a través de ella.
Esta extrema izquierda hispanoamericana congregada firmó un documento en el que condenan la captura de Nicolás Maduro.
Buscan controlar la justicia y los medios de comunicación
No obstante, los mensajes que dejaron las declaraciones emitidas por cada unos de los participantes en este encuentro, y que por supuesto no aparecen en el tratado, son muy preocupantes.
Se habló de que todo aquel que no sea considerado comunista es de extrema derecha y por lo tanto constituye un enemigo.
Se expresó que para poder combatir al enemigo es necesario lograr controlar la justicia y controlar también a los medios de comunicación.
Todo muy soviético, todo muy de tiempo pasados, todo muy de ‘progreso’ y democracia, camaradas.