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Diario Expreso Ecuador

Gusano Petrosky

El pasado y los exabruptos de Gustavo Petro en redes sociales y en su gestión gubernamental están facturando un costo alto a la región y a Colombia

Es usual que Petro, madrugado, abuse del ‘café’ y con un trino ponga a Colombia  de cara a una crisis internacional.

Es usual que Petro, madrugado, abuse del ‘café’ y con un trino ponga a Colombia de cara a una crisis internacional.Carlos Ortega /EFE

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@gusanopetrosky era una cuenta parodia en X que se mofaba de Gustavo Petro de una forma muy peculiar: no insultaba, no ofendía, sino a través de incoherentes mensajes que estaban cargados de cursilería y aproximaciones pseudoliterarias, pseudohistóricas, pseudointeligentes. La genialidad del Gusano Petrosky radica en lo difícil que resultaba identificar los tuits reales de aquellos simulados, siendo absolutamente bizarro leer, en ambas cuentas, desde referencias al último Aureliano hasta baños de autoelogios alrededor de supuestos éxitos de su gestión que nunca sucedieron. Petro divaga entre trenes sin construir, una “paz total” mientras se derrama la producción de cocaína a niveles nunca antes vistos o una falsa superioridad ética cuando hasta su esposa e hijo están vinculados a graves casos de corrupción. Petrosky hacía lo mismo, pero con mejor sintaxis y ortografía.

Petro, tristemente célebre

Sería cómico de no tratarse de un presidente, quien debiera ser una voz de razón y mesura.

Durante la gestión de Petro, Colombia ha sufrido golpes gravísimos en su institucionalidad, lo que otrora era su gran fortaleza. Por ejemplo, puso en lugar de técnicos a cuotas políticas a cargo de Ecopetrol, empresa pública que hasta ese momento había sido base de la economía colombiana, y en menos de tres años la tiene apuntando al colapso; al igual que, por capricho e ignorancia, está llevando a la quiebra a un sistema de salud que, sin ser perfecto, era por largo el mejor de la región; o, el enorme retroceso en el respeto a la independencia de otras funciones, perfilando desde ahora a sus huestes a desconocer el resultado de las próximas elecciones si es que le son adversas. Ni se diga cuando, madrugado, abusa del ‘café’ y con un trino pone al país entero de cara a otra crisis internacional.

El tema de fondo es que Gustavo Petro no es un estadista. Nunca lo fue. Alguien que quiso asaltar el poder por las armas, de justificar a bandas narcodelictivas, que romantiza los secuestros y el uso del terror, jamás será un aliado de la democracia. Tampoco es un líder; es, sobre todo, un arrogante, y la arrogancia no es otra cosa que ignorancia adulta.

En este punto, Colombia estaría mejor si la gobernara Gusano Petrosky.

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