Columnas

Testamento 2019

El año les dejó: a Vargas e Iza: Discurso sobre las Mitas de Olmedo (1812) en quichua

El año les dejó: a Vargas e Iza: Discurso sobre las Mitas de Olmedo (1812) en quichua. A la Comisión y Asamblea, del informe de octubre, Luxturna y lupas para su ceguera. Al prófugo Correa, la alfombra de Alí Babá y Memorias de Al Capone. A la Conaie: El escolar ecuatoriano, para educar a sus dirigentes. A Lasso y a Alvarito, el disco Te pareces tanto a mí. A los políticos, un silabario de política, textos de Aristóteles, Sartori y el diccionario Político de Bobbio. A Glas, el Manual del plagiador ratero y una peluca. A los hermanos Alvarado y a Alexis Mera, el Manual de Houdini y villa de oro en paraísos fiscales.

Al cura Tuárez, El anticristo. A Patiño, 10 narcovalijas llenas para viajar. A Rivadeneira, Pabón y Hernández un millón de tumbacasas para su revolución explosiva. A Sofía Espín, cárcel de juguete con muñeca policía. A la Unión Popular-MPD, el hueso de la serpiente emplumada. A Yunda, la Ley de Régimen Municipal y perrera. Al rector de la UC de Quito, la Ética católica. A los comerciantes chinos, la Ley de Aduana y SRI. A los ministros de Cultura y Turismo, colección de amorfinos para que conozcan a los montuvios.

A las policías vejadas-ultrajadas por odio étnico, millones de flores que no destruyeron las hordas indígenas asaltantes de plantaciones. A los policías secuestrados y humillados por la prepotencia de algunos indígenas, simpatía, admiración y el deseo de que algún día esas ofensas sean sancionadas. A los militares que enfrentaron con valor el fuego, agresiones y vejaciones, el aplauso patriótico. A Cynthia y al gobernador, medalla de oro por blindar Guayaquil e impedir que clanes de resentidos la ataquen. A la fiscal Salazar, diploma y medalla de oro. Al ‘vice’, una escuela con “políticos analfabestias” para que los eduque. Al canciller, buena nota y felicitaciones de Benites Vinueza. A los quiteños, medallas por reconstruir su centro histórico. A los montuvios, esperanzas-deseos de que los gobiernos valoren el que ellos crean divisas, seguridad alimentaria, y sustentan la economía del país y por esto merecen atención y otro destino. A los guayaquileños el Alfabeto de un niño, de Olmedo, para que sepan lo que es la cívica patriótica que necesitan para comprender bien el Bicentenario de la Revolución de 1820.