Revalorizar el campo

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Revalorizar el campo

El urbanocentrismo apresa con grilletes las visiones, interpretaciones, explicaciones y políticas gubernamentales y locales hacia el agro

Los textos geoeconómicos de hoy y las ideas ecoambientales, omiten, silencian y desvalorizan la importancia del campo, su población, producción y aporte a la seguridad alimentaria y agroexportaciones de la sociedad moderna. El urbanocentrismo apresa con grilletes las visiones, interpretaciones, explicaciones y políticas gubernamentales y locales hacia el agro. Escasos son los políticos, académicos e intelectuales que tienen y posicionan un discurso válido de defensa del campo.

Líderes empresariales y políticos sobrevaloran el urbanocentrismo sin comprender que al agro le debemos mucho, puesto que sostiene y alimenta las ciudades. No solo en la socioeconomía y geopolítica. Aún carecen de ideas para tener una visión real y totalizadora del campo. Antes de la revolución agrícola, en ella y antes de la revolución industrial, la visión de lo rural era positiva. Eso tuvo que ver con el concepto de un hombre que podía tener diversas formas de sociabilidades sin negar ni romper su vínculo orgánico e histórico con el campo. La revolución industrial (1era. y 2da.), y la actual revolución tecnológica informática y telecomunicacional han profundizado el urbanocentrismo dogmático moderno. Sin embargo, la geografía económica, natural y ambiental campirana, sigue ahí proporcionando recursos y un ambiente natural de alejamiento para oxigenar a miles de intoxicados por el urbanocentrismo, las nubes de monóxido y esa atmósfera tóxica que destruye crecientemente el medioambiente y contamina los pulmones.

Los franceses Pierre George (geógrafo), Henry Lefebvre (filósofo) e historiadores de la escuela de los anales, siguen invitándonos a repensar y rectificar el dogmatismo del urbanocentrismo. Insisten en la necesidad de reconocer su importancia para contribuir a crear una vida sana para actuales y futuras generaciones. Los políticos del país deben leer sus obras y aprender la lección que les dio la pandemia. En ellos lo rural, su agricultura, su aporte agroalimentario y exportador al PIB fue supremamente positivo. Sin embargo, aún hay dogmáticos y ciegos que siguen desconociendo el campo. Digamos con Pierre George que el espacio y la economía rural y urbana son creaciones humanas que deben ser protegidas y defendidas.