Columnas

Paternidad, política, crisis y cuarentena

"La cuarentena nos ha llevado a la recuperación de la familia y del rol paterno y materno. Pero la política, los políticos y líderes, en su casi totalidad, han expuesto el rostro más abyecto y miserable"

La paternidad en su origen y trayectoria histórica no es solo biorgánica, psicosocial, económica y cultural. La modernidad, en sus múltiples formas y variantes, no permite que tengamos un modelo tipo de ella. Cada contexto y condiciones la dota de características, valores y significados. Por eso su sentido verdadero siempre irá más allá del hecho y proceso biológico.

En una sociedad en crisis, como la ecuatoriana, con múltiples signos de deterioro de la representación política y social, cuanto de una profunda destrucción de valores morales y éticos en diferentes ordenes, estos diversos hechos también la ponen en estado de descomposición. Pero, a diferencia de la crisis política y de los políticos, que naufragan y se hunden en la podredumbre ética y moral, hasta su descomposición, la de la paternidad busca reconstituirse, recuperarse y repotenciar su fuerza, validez y consistencia social.

La cuarentena nos ha llevado a la recuperación de la familia y del rol paterno y materno. Pero la política, los políticos y líderes, en su casi totalidad, han expuesto el rostro más abyecto y miserable. Los padres comprendieron qué, cómo y hacia dónde debían cambiar. Los partidos, dirigentes y mal llamados “padres de la patria” (asambleístas) nos han mostrado el lado más putrefacto del correísmo y también que esto se ha dado en otras organizaciones y caudillos.

Hoy la paternidad tiene nuevos y positivos futuros. A los políticos, partidos y líderes, la corrupción y el latrocinio los ha mostrado en lo que en el fondo son. Por esto, familias, padres y toda la sociedad deben ir hacia una efectiva toma de conciencia y de unidad para realizar un profundo proceso profiláctico de la política y sus activistas. La pandemia de la corrupción, antes que el COVID-19, terminará con la patria que hemos construido. Esta tarea nos demandan nuestros históricos padres del pasado. De su acción recibimos los valores, principios y honestidad que nos legaron. Hagámoslo pronto o correístas y no correístas, mafiosos y ladronzuelos, partidos y líderes podridos seguirán destruyendo el Ecuador que heredamos de nuestros verdaderos padres de la patria. Ellos esperan nuestra acción decidida. ¡Hagámoslo pronto!