Columnas

Pandemia y bicentenario

El aprendizaje: Guayaquil sigue siendo cuna de libertad, autonomía e independencia. Es capaz, aún con dolor, de gritar ¡Guayaquil por la Patria!

Nadie pensó jamás o imaginó que el bicentenario de la independencia de Guayaquil estaría marcado por la pandemia. Varios aniversarios de la ciudad-provincia-región tuvieron historias similares: viruela, peste negra, paludismo, cólera, etc. Ninguna de rápida expansión, destrucción y muertes, como el COVID-19. En 1918-19, diarios y revistas mostraban guayaquileños con mascarillas por la gripe española.

El año 2020 llegó un producto del capitalismo salvaje chino y su gastronomía. Esto tiene más dudas que certezas. Recursos y acciones para rememorar y reposicionar sus principios: libertad, independencia y autonomía, se invirtieron en atender salud pública.

Estos principios hicieron evidente los efectos brutales del centralismo y el abandono que históricamente ha sufrido la ciudad-provincia-región. Pero su gobierno local honró la memoria de los próceres: Olmedo, Antepara, Villamil, etc, haciendo lo adecuado. Sufrimos angustia y lloramos por más de 14 mil muertos que dejó marzo, abril y mayo. Conjugamos lágrimas y nos dimos cuenta de que con esos tres principios podíamos sobrevivir y salir adelante.

Eso pasó porque tuvimos y apoyamos el accionar firme, decidido y tenaz de su alcaldesa y dos funcionarios guayacos (PP. Duart y O. Sonnenholzner) que actuaron para que la ciudad-provincia no perezca por efecto del centralismo, pésima política de salud estatal y ausencia total de recursos. Ellos guiaron las respuestas oportunas contra un virus peligroso y mortal.

El aprendizaje: Guayaquil sigue siendo cuna de libertad, autonomía e independencia. Es capaz, aún con dolor, de gritar ¡Guayaquil por la Patria! Centenares de contagiados y enfermos de otras provincias encontraron aquí atención y acción solidaria. Guayaquil no debe olvidar nunca esto que hicieron los estatistas aberrantes. Por eso el primer homenaje es a esos tres conceptos que tuvieron eco en estos funcionarios firmes, tenaces y victoriosos. Respondieron en lo esencial a esos principios y refrendaron el sentido del guayaco: luchador por su libertad para reconstituirse y resurgir. La conclusión: lo acontecido y sufrido debe estar en la memoria, relato cívico y político. Por esto Guayaquil es y siempre será un proyecto geopolítico de libertad, independencia y autonomía.